WiFi, WiFi, WiFi, ¿tienen WiFi?

El pasado 7 de diciembre, @sofichiarini123, trabajadora de un callcenter en Córdoba, Argentina, publicó el siguiente tuit que rápidamente alcanzó más de 75.000 retuits y 145.000 “me gusta”:

No es mi intención hablar del terrible olvido y abandono de nuestros mayores, sino de la sed de WiFi y, puesto que esto es “radiandando.es”, de la exposición a este tipo de radiación y sus posibles efectos.

En los últimos años, numerosos estudios han caracterizado la exposición humana a campos electromagnéticos de radiofrecuencia (CEM-RF), casi todos, en Europa. Casi todos han distinguido hasta 20 bandas de frecuencia, a saber: radio, televisión, TETRA, móviles  (6-10 bandas de subida y bajada, terminales y antenas respectivamente), pero también DECT (teléfonos inalámbricos), WiFi (2G y 5G) y WiMAX… Tengo pendiente un post sobre el espectro electromagnético de radiofrecuencia, todo llegará… En particular, en estos estudios, se han utilizado unos pequeños, pero caros (alrededor de 7.000€) y muy precisos, exposímetros personales (ver imagen de uno de los que tenemos en nuestro grupo de investigación) que son portados por voluntarios, a lo largo de horas, días o, incluso, semanas, haciendo su vida normal, quienes van registrando y discriminando la exposición procedente de las diferentes fuentes de CEM-RF. Miden la intensidad de cada onda (20 bandas y por tanto 20 fuentes diferentes) a cada momento (recuerda que intensidad y energía están relacionadas pero que hay que tener cuidado, puedes leer la entrada de los mosquitos y los bloques de granito). El año pasado se publicó una revisión sistemática en Journal of Exposure Science and Environmental Epidemiology (revista Q1 en JCR e índice de impacto de 3.2) donde Sagar y colaboradores analizaban 30 estudios de este tipo (ver Sagar et al., 2017).

De todas estas fuentes de CEM-RF que envuelven nuestro día a día, ¿cuál crees que es la que más aporta a la exposición total en tu día a día? Pues, según la revisión de Sagar y colaboradores, al contrario de lo que probablemente pienses, no son ni los móviles ni las antenas de telefonía móvil ni las redes WiFi sino los teléfonos inalámbricos. Esto es en general, atendiendo a la radiación total, así que la afirmación es correcta, pero combiene especificar, pues por la calle la fuente que más contribuye son las antenas y dentro del transporte público, los terminales móviles. Pero en su conjunto, son los teléfonos inalámbricos, que tenemos en nuestras casas y lugares de trabajo, los que más contribuyen a esa exposición total, que, por cierto, en promedio se encuentra entre 0.5-1.0 V/m en el trasporte público, entre 0.3-0.7 V/m en la calle y entre 0.1-0.4 V/m en nuestras casas, donde la contribución de las WiFis es relativamente baja. Como referencia, el valor máximo recomendado por la Agencia Internacional de Protección ante Radiación no Ionizante (ICNIRP) es de unos 61.5 V/m. Por tanto estamos muy por debajo de los niveles de seguridad.

A modo de ejemplo para ilustrar esto que cuento, en la siguiente imagen muestro la contribución de las bandas de las antenas (downlink), medida realizada con un exposímetro Maschek 140 en mi despacho:Durante la medida he situado mi movil en mis manos a unos 40 cm del medidor, conectado a la WiFi de la UCLM, cuya antena está en la habitación de al lado, y he puesto a reproducir un vídeo desde YouTube, por cierto, del “Francotirarock”, Alex Clavero. En la gráfica, la línea correspondiente a la WiFi casi ni se aprecia pues la contribución de las antenas de telefonía, aunque baja (nunca supera los 0.2 V/m), es la predominante. Para ilustrarlo he repetido la medida pero mostrando sólo la señal de WiFi. Ahora se ve perfectamente que la intensidad registrada se queda por los 0.03 V/m (puse otro vídeo para evitar que estuviera en caché y garantizar su descarga).

Entonces, ¿por qué tanto miedo a la WiFi, sobre todo en los colegios? Son varios los países que han limitado, que no prohibido o eliminado, las redes WiFi en los colegios (Francia o Chipre) o por qué existen “movimientos” como, no sé cómo denominar al portal, “Escuela sin WiFi” que promueve en España esta limitación.

Pues no lo sé, porque a pesar del “abrumador” listado de estudios científicos que recoge “Escuelas sin WiFi”, entre ellos el informe Bioiniciative, del elenco de expertos que aparecen en la sección “lo que dicen los expertos” tales como David Carpenter, sí, el del informe Bioinitiative, Olle Johanson, quien también participó en la declaración “científica internacional” de Madrid promovida por Bardasano, el asesor de la revista pseudocientífica DSalud, la Organización Mundial de la Salud (OMS) sigue sin lanzar una alarma mundial para evitar esa radiación, probablemente porque actúa al dictado de las grandes multinacionales del sector de las telecomunicaciones. Al parecer, y ahora hablo en serio, no existen evidencias científicas sólidas que avalen los terribles efectos que las WiFis pueden tener, según “Escuelas sin WiFi”, sobre la salud, entre las que destacan: mayor riesgo de tener cáncer (incremento de un 2000% de los tumores cerebrales en 20 años), efectos sobre la “fertilidad y el ADN”, reacciones alérgicas y asma (la contaminación atmosférica ya tal), hipersesibilidad electromagnética y química múltiple (van juntas), sobre el sistema inmunológico, riñones, corazón, neurológicos, embarazo, etc. Pero claro, viendo los expertos y los estudios que utilizan como fuente de información, lo mismo hay que cuestionar un poco el motivo. A lo mejor no es por proteger la salud de nadie sino, ¿para ganar dinero? Y digo que no sé cuál es la razón de tanto miedo, de irradiar tanto miedo. No sé si el hecho de que “Escuela sin WiFi” sea una más del tinglado asociado a la Fundación Vivo Sano donde también está la Fundación para la Salud Geoambiental… y aquí lo dejo, porque todo esto daría para una entrada exclusiva sobre qué hay en Principe de Vergara 36, 6º y, ahora, desde hace poco en la calle Corazón de María, 80 Local B, ambas de Madrid. Y ya tenemos entradas excelentes como esta en Magonia de Luis Alfonso Gámez y esta otra en El retorno de los charlatanes de Mauricio Schwartz.

Pero termino con una duda existencial: ¿Por qué la OMS actúa al dictado de las grandes corporaciones de las telecomunicaciones y la información relativa a salud y CEM-RF no es fiable (imagino que tampoco la de la Asociación Española contra el Cáncer) pero en cambio el anuncio de la Agencia Internacional para la investigación del Cáncer (IARC), dependiente de la OMS y su anuncio sobre clasificación de los CEM-RF (de los móviles) en el grupo 2B (atención ya hablaré de esto) es la biblia de estas fundaciones, movimientos, páginas y demás?

Declaración Científica Internacional de Madrid: dime de qué presumes y te diré de lo que careces.

El pasado 27 de septiembre de 2017, la Fundación Europea de Bioelectromagnetismo y Ciencias de la Salud (FEBCCS), presentó en el Salón de Actos de la Real Academina Nacional de Medicina (RANM) de Madrid, la Declaración Científica Internacional sobre Campos Electromagnéticos (CEM). En esta declaración se insta a “que las Administraciones Públicas, tanto a nivel estatal, regional, autonómico y municipal apliquen de forma inmediata la Resolución 1815 del Consejo de Europa trasladándola a sus normativas propias” con el fin de “tomar de inmediato medidas en defensa de la salud de las personas expuestas a los campos electromagnéticos artificiales“. La Declaración se realizó tras el desarrollo de una jornada en la quevse presentaron diversas ponencias sobre los efectos de campos electromagnéticos de radiofrecuencia (CEM-RF), a cargo de, entre otros, expertos de la talla de José Luis Bardasano, Emilio Mayayo, Elisabeth Kelley, Olle Johansson, Darío Acuña o Jesús A. Fernández-Tresguerres quienes avalaron la Declaración.

¿Todo correcto? Parece que sí. Un marco científico de prestigio, la RANM, que acoge una declaración “internacional” y “científica” avalada por varios catedráticos de la Universidad Pública española y un par de “expertos” extranjeros. Pero tiremos un poco del hilo y veamos qué hay y quiénes están detrás de esta “declaración científica internacional”.

Empecemos por la sede. ¿La RANM apoyaba la declaración? No. Sólo prestaron el espacio, al parecer, sin conocer el contenido de la jornada ni de la declaración e incluso se plantearon cancelar el evento. Ese mismo día, a través de su Twitter, indicaron que “la Junta Directiva ha rechazado la declaración que se pretendía difundir en el evento: Campos electromagnéticos artificiales y salud“. El gerente de la RANM, Francisco Fernández, declaró a “Redacción Médica” que había “sido un asunto que no se había valorado bien y un error por parte de la Academia, que no debería haber permitido este acto“. Desconozco si finalmente el Secretario de la RANM, Luis Pablo Rodríguez Rodríguez, inauguró la jornada dando la bienvenida a los asistentes tal y como estaba previsto en el programa.

Sigamos. ¿Qué es o quiénes forman la Fundación Europea de Bioelectromagnetismo y Ciencias de la Salud (FEBCCS) promotora de la Declaración? Pues poco se puede saber a través de Internet. Si bien el dominio www.febccs.org fue registrado por José Luis Bardasano en 2006, no existe web. La dirección de contacto que aparece en el registro es la calle Fray Ceferino Gonzalez, 17 de Madrid.

Una búsqueda en Google nos remitirá a una Página en Facebook en la que no hay mucha información: otra dirección postal, diferente a la del registro del dominio (esta vez en la calle Unión 10, también en Madrid), un correo electrónico (vitosadia@gmail.com) y un número de teléfono móvil (659454935). He visto fundaciones, ya no europeas como ésta, sino más modestas, de ámbito interestelar por ejemplo, con páginas en WordPress bastante aparentes, pero ésta, ni eso. En la descripción de dicha fanpage se indica que la Fundación está formada por un “equipo científico de catedráticos en medicina, doctores y médicos, ingenieros físicos y biólogos” y, sin más información, destacan que han desarrollado dos “importantes investigaciones”: el proyecto SaveWave y el uso de técnicas de terapia transcranealcon voluntarios que sufren enfermedades neurodegenerativas […] hasta conseguir desarrollar un circuito electromagnético de baja frecuencia que a modo de gorro o casquete se coloca en la cabeza del enfermo, sincronizando su intensidad mediante frecuencias regulables manipulado clinicamente“. Si alguien me puede explicar qué quiere decir la última frase, se lo agradeceré… No se da información sobre los fines, estatutos, junta directiva, etc. ni se proporcionan referencias bibliográficas ni nada parecido que acredite los resultados de sus “dos importantes investigaciones”. La actividad de la página es extremadamente escasa y muy irregular: sólo algunos textos e imágenes (por cierto protegidas con marca de agua, tomadas del banco de imágenes www.123rf.com) y un enlace a un vídeo de una conferencia sobre el “par biomagnético” (resumiendo: curar cualquier enfermedad con dos imanes) en la Universidad Pablo Olavide de Sevilla, que debería mirárselo. Lo que más me llama la atención es que entre mayo de 2016 y octubre de 2017 no se produce ninguna publicación, no hay nada, ni siquiera en diferido, sobre la declaración “científica internacional” del 27 se septiembre. El arte del/la community manager que lleve las redes de la Fundación es tal, que el 12 de octubre de este año, enlaza una entrevista a Bardasano publicada por la Asociación Vida Sana de noviembre de 2015.

¿Y qué es eso del “SaveWave”? A ver cómo lo explico sin que suene demasiado ridículo: es una pegatina que, según ellos, se pone en el teléfono móvil atenuando o limitando su radiación sin interferir con la calidad de la señal o la cobertura. ¿Una estafa? Yo creo que no, si acaso el nuevo detector de idiotas Power Balance 2.0, pero, ¿tú qué crees? No hay mucha información en la Web, a pesar de ser una de las principales aportaciones de la FEBCCS, salvo que se presentó en sociedad por el propio catedrático Bardasano (ver reportaje Eureka de El Mundo o la polémica en Ser Consumidor). Iba a ahorrarme el comentario sobre el nombre de la criatura, pero no puedo, yo habría puesto una “f” en vez de una “v” en “save”; es lo que tiene usar el traductor de Google. He intentado comprar una, pero en la dirección de correo (savewave.protector@gmail.com, aunque realmente en todas partes aparece como “.es”) y en el teléfono para adquirirlo (el de la propia FEBCCS), no contestan. Además, aunque en las instrucciones aparece como patentado, el registro fue denegado el 13 de junio de 2012 en virtud del artículo 31.4 de la Ley 11/1986 de Patentes que dice que se “denegará total o parcialmente la solicitud si se estima que el objeto no es patentable o que subsisten defectos que no hubieren sido debidamente subsanados“… menos mal que en la Oficina de Patentes hay gente que sabe un poco, bastante, de Física.

Por cierto, a mis alumnos les enseño en primero de Medicina la importancia de las fuentes de información científica, que no deben fiarse ni de blogs (como éste), ni de la prensa, ni de fundaciones, pues una fundación no es garantía de seriedad, fiabilidad científica ni nada que se le parezca (evitaré poner ejemplos aquí pues yo vivo bastante sano). El teléfono sigue sin contestar y en la dirección de Madrid, a través de Google Street View, no se aprecia nada que indique la existencia de una oficina o algo parecido, más allá de una Academia de Música en el bajo). Por cierto que en el sello de la FEBCCS, que figura al final de la Declaración, se indica que la sede está en la calle Tutor, 11… al cartero lo deben tener loco.

El correo electrónico parece pertenecer a Victoria Sáez Díaz, quien según su perfil de Google+, sí de Google+ pues el de Facebook tiene aun menos información, es la “directora adjunta y jefa de prensa de la FEBCCS” (imagino que responsable de la página de Facebook de la Fundación), es licenciada en Ciencias Políticas y Ciencias de la Información. Su perfil de YouTube es una clara declaración de intereses que no comentaré aquí. Su nombre aparece asociado al de José Luis Bardasano en cursos de la Universidad de Alcalá como éste cuyo programa está todavía accesible desde la web www.electrosensibilidad.es, también está disponible aquí, en la web www.aguavitalymas.es (empresa que vende dispositivos revitalizadores de agua para, según ellos, “reducir los efectos de las radiaciones electromagnéticas“) y, también, en esta otra web de terapias naturales y biomagnetismo, www.anuna.es. Bien, el teléfono de contacto de la Fundación parece ser el de la propia Victoria pues así se indica en los programas de los cursos enlazados anteriormente. Pero debo ser serio, el hecho de que este tipo de webs enlacen cursos organizados por la Universidad de Alcalá de Henares, en los que Victoria aparece como codirectora, aunque no encuentro que tenga una relación contractual con la UAH o con ninguna otra, no quiere decir nada ¿verdad?

Llegamos a un punto importante; probablemente debería haber empezado por el principal promotor de la Declaración: el presidente de la FEBCCS, el Dr. José Luis Bardasano, información que, como he dicho anteriormente, no está en la página de Facebook. Licenciado en Medicina y Doctor en Biología, además de Licenciado en Bellas Artes, es catedrático de Anatomía en la Universidad de Alcalá de Henares y “experto en electromagnetismo médico y medioambiental“. Encontré por casualidad, en esta conferencia organizada por “Divulgadores del Misterio” que, además, es miembro de la Sociedad Española de Parapsicología. En Web of Science tiene un índice h de 8 y no ha publicado nada en revistas del JCR desde 2011, siendo sus tres últimos trabajos de 2001, 2004 y, como decía, el último de 2011. Web of Science y JCR (Journal Citation Reports), para quien no lo sepa, es el portal de referencia en cuanto a calidad científica, nos guste o no. Pero una de las cuestiones que más me llaman la atención y me indignan como profesor de la Universidad, en particular de una Facultad de Medicina, es que Bardasano figura como miembro del comité asesor de la revista DSalud. En ella, entre otras cosas, se niega la existencia del virus del SIDA, se alerta sobre el peligro de los fármacos al tiempo que se alientan terapias alternativas, denuncian el “abuso” de radioterapia en la cura del cáncer, alertan de los riesgos de los CEM-RF, defienden la ya más que demostrada inexistente relación entre vacunas y autismo alimentando a los movimientos antivacunas, defienden también la figura del creador, condenado por varios crímines, de la terrorífica “nueva medicina germánica”, u ofrecen, directamente, la cura del cáncer. ¿Es posible que un profesor de una Universidad Pública asesore a esta publicación que ha sido denunciada, junto a otras muchas, por la Organización Médica Colegial?

En la jornada participaron, entre otros, Elizabeth Kelley, directora de www.EMFscientist.org junto con Martin Blank. No entraré en detalles sobre esta organización aquí, quizá en otra publicación futura, pero si leíste el post sobre Bioinitiative lo mismo recuerdas el apellido Blank, pues es el editor de la revista que publicó el pseudoinforme. Otro nombre que a lo mejor te suena de ese post anterior es el de Olle Johansson, quien también colaboró en el Informe Bioinitiative y quien  actualmente contesta a su correo mediante una respuesta automática en la que indica que: “The activities at The Experimental Dermatology Unit soon will cease – by November 15, 2017 – due to lack of monetary resources“. Por cierto, Johansson también figura como asesor de la revista DSalud. ¿Casualidad?

También llama la atención que en la Declaración Científica Internacional no se indica quién la suscribe más allá, entiendo yo, de los 12 participantes en la jornada (contando al propio Bardasano, a Kelly y a Johansson), y que no haya sido promovida por ninguna Sociedad Científica Europea como la BEMS o la EBEA. Entre los participantes no hay ningún investigador de reconocido prestigio en el ámbito de la exposición personal a CEM como Röösli, Joseph, Martens, Samaras, Aerts, Bolte, etc.

Más cosas soprendentes. La Declaración no está disponible en otra web más que en la de Ecologistas en Acción, aquí (o al menos yo no la he encontrado en otro sitio). Pero es que una búsqueda en Google por “declaración científica internacional de madrid” revelará que los sites que se hacen eco de la misma son: Plataforma Estatal contra la Contaminación Electromagnética, Instituto Internacional de la Melatonina, Ecohabitar, Asociación de Vecinos de Valdebernardo de Zaragoza, Mindalia Televisión (ahora vuelvo con esto), CEM Electrosensibilidad, Blog de Miguel Jara, DSalud, Ecodiario, Electro y Químico Sensibles por el Derecho a la Salud, SQMcomocurarse, Blog del Centro Quiropráctivo Allard, Asociación Independiente para Defender la Salud (frente a CEM), Mundonuevo, Centro de Integración para las Terapias Alternativas, Sociedad Ecuatoriana de Medicina Biológica, Cuerpomente y poco más. ¿Llamativo? Pero algo que me llama profundamente la atención es que todas las ponencias están disponibles en el canal de Mindalia Televisión. De verdad, no es broma. Para quien no conozca este canal que cuenta con más de 580.000 suscriptores, sólo decir que tienen vídeos de Enrique de Vicente, Pedro Amorós, Txumari Alfaro, Odile Fernández, Nicolás Olea o del mismísimo Josep Pamies, entre otros y otras figuras.

Hasta ahora no he dicho nada del contenido de la Declaración Científica Internacional de Madrid, pero, ¿hace falta? La presencia de la FEBCCS y del propio Bardasano, el asesor de DSalud junto a Johansson, deberían ser suficientes para no tomarse en serio una cosa así. Pero bueno, lleguemos hasta el final.

Para ir terminando este larguísimo post, que ya empieza a aburrirme hasta a mi, que  soy capaz de aburrir a las ovejas, comentaré brevemente su contenido. Comienza indicando que los científicos que la suscriben avalan lo que en ella se dice. Pero, como he indicado antes, ¿quiénes son esos científicos? si suponemos que se refiere a los participantes en la jornada, como ya he indicado, ninguno tiene un recorrido científico destacable en el ámbito que nos ocupa. En cuanto al contenido, la Declaración que todos los dispositivos eléctricos que nos rodean “generan una situación indiscutible de impacto en la salud pública“, al parecer avalada por “numerosas publicaciones científicas recientes” sin indicar cuáles. Añade que los límites establecidos por la Comisión Internacional para la Protección ante Radiaciones No Ionizantes (ICNIRP) deben revisarse. Estos límites fueron establecidos en 1998 y no han sido modificados desde entonces, pues se establecieron basándose en los niveles a los cuales se producen efectos térmicos y la evidencia no ha cambiado. En la Declaración se insta a revisar esos límites, no por evidencias científicas sino, por lo recogido en la Resolución 1815 del Consejo de Europa. Esta resolución no es una resolución científica, sino política, y no ha sido avalada por sociedades científicas como las anteriormente citadas BEMS o EBEA. Y, ¿sabes qué informe cita la Declaración para establecer límites más bajos? ¡No lo acertarás! ¡El Informe Bioinitiative! ¡Bingo! Sí, la Declaración Científica Internacional de Madrid usa como límites de exposición los recogidos en el informe Bioinitiative, admitiendo sin más que son “valores que damos por buenos” pues imagino que quien la ha redactado, no ha leído mi post anterior.

En conclusión. La Declaración Científica Internacional de Madrid, tiene poco de “internacional” y nada de “científica”. Para su elaboración no hubo debate científico y sus premisas estaban establecidas de antemano, además no aporta ninguna evidencia científica relevante que justifique su contenido, conclusiones o recomendaciones. Sí se produjo en Madrid pero con el consiguiente enfado de la RANM por la utilización de su sede. La FEBCCS, promotora de la Declaración, no es una sociedad científica ni parece tener una mínima entidad que avale o justifique la Declaración. El desacreditado director de la FEBCCS y principal promotor de la Declaración, el Prof. Bardasano, no es un referente científico internacional en el campo sino, más bien, lo contrario.

Tras leer el párrafo anterior, ¿piensas que este post era necesario? Yo creo que no, pero me sirve para introducir un serio problema en la difusión y divulgación del conocimiento científico: el aval que algunos científicos, profesores de universidad, dan a este tipo de mamarrachadas. Me refiero al daño que, en mi opinión, hacen a la Ciencia y a la Universidad Pública. ¿Qué lleva a apoyar estas cosas a catedráticos como José Luis Bardasano, al catedrático de Anatomía Patológica de la Universidad Rovira i Virgili, Emilio Mayayo (capaz de decir que el cáncer se produce también por radiaciones no ioniozandes y que su efecto es acumulativo), al catedrático de Fisiología y Endocrinología Experimental de la Universidad Complutense de Madrid, Jesús A. Fernández-Tresguerres Hernández-Gil, Académico de número de la RANM, (quien afirma que la contaminación lumínica puede producir cáncer) o al catedrático de Fisiología de la Universidad de Granada, Darío Acuña (quien vincula exposición a CEM-RF con más de 30 enfermedades o síntomas incluyendo el aborto o el cáncer)? No es mi intención cercenar su libertad de expresión o de cátedra, ni mucho menos el debate científico; pero sí a cuestionarlos si esa libertad se ejerce sin un mínimo rigor científico (cualquiera de las ponencias dan una idea) y de manera irresponsable pues alimenta un grave problema en la era de la infoxicación, de la mentira (postverdad para los millenials), del cuñarcado, pues dan alas y argumentos a movimientos anti y pseudocientíficos. Basta repasar las webs que han enlazado o se han hecho eco de la Declaración o las webs con las que colaboran o a las que asesoran, desde las que se generan miedos infundados y ayudan a confundir lo que es Ciencia y lo que no, haciendo que el Principio de Brandolini, o The Bullshit Asymmetry, pase de uno a más de dos o tres órdenes de magnitud:

PD: El teléfono de la FEBCCS sigue sin contestar, ahora salta un contestador de Orange… Toda la información aquí recogida aparece en las páginas enlazadas. Es increíble todo lo que hay en Internet…