Mensajes de antiantenas para seguir alimentando el miedo

Estoy suscrito a un par de canales de Telegram y sigo a varios antiantenas en redes sociales. Son la mejor fuente de desinformación para estar al tanto de sus historias y, sobre todo, negocios. Con mucha frecuencia comparten mensajes e iconografía para intentar “concienciar” e “informar” de los riesgos que los campos electromagnéticos de radiofrecuencia tienen sobre nuestra salud. Generalmente, son creados, promovidos y difundidos por personas o, incluso, empresas que se dedican a vender toda clase de chorradas inservibles e innecesarias. En otras ocasiones he comentado o analizado muchas de esas cosas. Generalmente en Twitter bajo el hashtag: #LaTontáDeLaSemana. Al final, con estas imágenes y textos, lo que hacen es promover la desinformación, los bulos y el miedo a base de mentiras, verdades a medias o imprecisiones. Quiero comentar este ejemplo con detalle:

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Parece, por el pie de la imagen, que los promotores son una tal “lamxts” o “Latinoamérica por Tecnología Segura”. Tienen un canal de YouTube con 18 vídeos, 204 suscriptores y no más de 2000 visualizaciones en total. Por lo que, me parece, su alcance es muy limitado. Pero lo que quiero comentar realmente es el contenido recurrente que suelen utilizar.

Comienzo, por tanto, con la primera imagen que lleva por título “Contaminación Electromagnética, ¿existe?”.

Según la RAE , contaminar es “alterar NOCIVAMENTE la pureza o las condiciones normales de una cosa o un medio por agentes químicos o físicos”. Respecto a los CEM enumerados en el cartel (líneas de alta tensión, antenas de telefonía móvil, radio y TV, dispositivos Bluetooth, routers con WiWi…), nos falta una evidencia importante: su nocividad. Tras décadas (en algún caso más de un siglo como la radio o la TV) con estas tecnologías, podemos afirmar que “a los niveles habituales de exposición, no existe evidencia que confirme efectos sobre la salud”. Me sorprende gratamente que hagan referencia a la radio y la televisión pues, no estaríamos hablando de unas pocas décadas y, que yo sepa, estas radiaciones siguen sin matar a la gente de forma generalizada (otra cosa son sus contenidos). Sore las utilizadas en telecomunicaciones, les reto a aportar una revisión sistemática o metaanálisis publicado en revista de alto impacto (WoS/JCR) en cuartil 1 que confirme lo contrario. Nada de vídeos de YouTube, blogs, personales, información de organizaciones extrañas… Ahora, bien, hablan de contaminación electromagnética, por lo que no deberían olvidarse de los infrarrojos, la luz visible, los ultravioletas o, lógicamente, la radiación ionizante como los rayos X o los gamma. En este sentido, sólo decir que muchos de esos, realmente muy peligrosos, son de origen natural, y que producimos nosotros mismos pues nosotros mismos emitimos, por ejemplo, radiactividad. En mis clases de Bases Físicas de la Radiología, hago mucho hincapié en los peligros de las radiaciones ionizantes, cómo se miden y cómo nos podemos proteger ante ellas, pensando, lógicamente, en las innumerables pruebas diagnósticas y terapéuticas que se utilizan a diario y que salvan millones de vidas.

Sobre los efectos adversos “comprobados” que dice existir el cartelico, recomiendo la lectura de las múltiples revisiones sistemáticas y metaanálisis que, en los últimos años, no han encontrado esa relación causal a los niveles habituales en la sección ¿Falta información?

Y es que muchos de esos “efectos comprobados” son síntomas inespecíficos que se relacionan con un efecto nocebo y trastornos psicosomáticos. En cuanto al cáncer, tras décadas con la misma cantinela, estudios recientes muy potentes, siguen sin encontrar esa relación causal.

Si bien la IARC de la OMS clasificó los CEM de los terminales móviles como posible cancerígeno, grupo 2B en 2013, seguimos sin tener ni evidencia epidemiológica ni mecanismo biofísico que explique una posible relación causal. Sobre este tema recomiendo este texto en The Conversation. O este otro texto también en The Conversation, de Elisabeth Cardis y colaboradores del estudio MOBIKIDS del ISGlobal en el que queda bastante clara cual es la evidencia actual. Por cierto, que en la nota de prensa de la IARC, en las páginas 405 a 412 en la que anunciaron esta clasificación, se puede leer con respecto a los estudios que llevaron a tomar esta decisión: “Juntos, estos estudios no proporcionan ninguna indicación de que la exposición ambiental a la radiación de RF aumente el riesgo de tumores cerebrales. No se pudieron sacar conclusiones sobre el riesgo de leucemia o linfoma a partir de la exposición ambiental a la radiación de radiofrecuencia”. pero seguro que escucharás una y mil veces que los móviles son cancerígenos porque lo dijo la OMS.

Continúo con el cartelico. Con respecto a la infertilidad, los efectos de estrés oxidativo se han descrito en experimentos in vitro, a intensidades o en condiciones alejadas de las habituales. Además, existen otros factores no controlados debidamente como la contaminación atmosférica, el estrés, etc. Y la afirmación de que las plantas y animales corren grave peligro, es recurrente. No obstante, aunque se ha evaluado la capacidad de absorción de insectos en condiciones de laboratorio, a los valores habituales y en experimentos en vivo, no hay resultados que así lo indiquen.

Y termino el primero de los “carteles”, analizando los valores máximos permitidos, según ellos, por estos países.

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Algunos de esos valores están mal. La mayoría de los países toman como referencia los niveles recomendados por @infoicnirp, otros por la @FCC americana. Se puede comprobar en: https://ieeexplore.ieee.org/document/7739164 de donde he tomado esta figura:

En Europa, la situación sería la siguiente: un grupo 1 con límites acordes con las recomendaciones europeas/ICNIRP, un grupo 2 con límites menos restrictivos y un grupo 3 con límites más restrictivos. Tomado de aquí.

Desde hace años, los movimientos antiantenas toman como referencia el “límite Salzburgo” de 0,1 uW/cm2, pero es una demanda política sin base científica como también también pedían los autores del Bioinitiative, informe que comenté hace tiempo en esta entrada al blog, de las primeras.

Por tanto, como se puede comprobar en los informes enlazados, algunos de los valores presentados en el cartelico no coinciden con los reales. Se trata de una manipulación clara y evidente con el uso de unidades que proporcionan valores muy alarmantes con el único objetivo de desinformar y asustar, cuando lo que deberían decir es que la exposición media en Europa es de 0,24 uW/cm2, esto es el 0,002% del máximo recomendado por ICNIRP. De ahí que a estos niveles de exposición habituales, hablar de efectos sea inapropiado.

En consecuencia, todas las acciones para “protegerse” que aparecen en el segundo cartelico no tienen justificación alguna, son innecesarias y, algunas, absurdas, que sólo buscan el enriquecimiento por parte de algunas personas que venden toda clase de servicios y de tontás.

Pero siempre obvian la más importante: conducir y hablar, escribir o consultar el teléfono móvil incrementa la probabilidad de sufrir un accidente (o provocarlo). Así que si quieres proteger tu salud y la de los que te rodean, deja el móvil mientras conduces… pero de esto, nunca h escuchado a un antiantenas decir nada.