La Sexta Noticias, la Fundación para la Salud Geoambiental y Ecologistas en Acción, ¿qué puede salir mal? Periodismo gilipollas

Ayer al mediodía, la cuenta de la Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico (ARP-SAPC) en Twitter (@escepticos) me alertó de un tuit de Luis Miguel Fuentes (@LuisMFuentes70), articulista de El Mundo y El Independiente (según su bio de Twitter), en el que llamaba la atención sobre una noticia que acaba de dar La Sexta Noticias en un claro ejemplo de lo que Luis Alfonso Gámez, periodista del Diario Vasco y autor del blog «Magonia» (@lagamez), seguramente denominaría «periodismo gilipollas«.

La «noticia» para recordar el Día Mundial del Medioambiente, aparecía en La Sexta Noticias, con Helena Resano (@helenaresano), el 5 de junio, en su telediario de las 14 horas y que puede verse online en: https://www.atresplayer.com/lasexta/noticias/noticias-1/junio-2018/05-06-18-mariano-rajoy-abandona-la-presidencia-del-pp-es-lo-mejor-para-el-pp-para-espana-y-para-mi_5b168fab7ed1a87acd06c358/ a partir del minuto 20:40, y que me he tomado la molestia de transcribir a continuación:

Dentro de su casa, puede haber 5 veces más sustancias contaminantes que en la calle. Hemos hecho la prueba en una vivienda de 2 habitaciones hemos localizado hasta 10 elementos que generan tóxicos que respiramos. Les vamos a explicar cuáles son los más peligrosos.

Estamos acostumbrados a verla aquí (imagen de contaminación atmosférica en una ciudad) o aquí (imagen de un río lleno de basura), pero la contaminación también está dentro de nuestra casa. Vamos por partes. En un salón encontramos hasta 5 sustancias contaminantes: sofás, alfombras y cortinas se impregnan de material particulado, sustancias cancerígenas que entran de fuera.

«Los tóxicos de ambiente exterior son hasta 5 veces superior en el ambiente interior» dice José Miguel Rodríguez, Director de la Fundación para la Salud Geoambiental:

Los suelos y muebles de madera llevan barnices con sustancias contaminantes por su alta toxicidad. Y ojo a las velas e inciensos. «Todo lo que suponga una combustión, lo que nos va a producir dentro de casa son niveles altos de benceno que es un cancerígeno y niveles altos de material particulado que es un cancerígeno» dice de nuevo José Miguel Rodríguez.

Y aquí viene más EL MÁS CONTAMINANTE: los routers y teléfonos inalámbricos. «conectado las 24 horas del día, los 365 días del año emitiendo una radiación artificial que produce el hombre (sic) y que la emitimos al exterior» indica de nuevo José Miguel Rodríguez.

En la cocina tenemos decenas de limpiadores que contaminan. «Supone la evaporación al aire de algún tipo de químico» indica de nuevo José Miguel Rodríguez.

Y también alimentos peligrosos: «Puede contener restos de distintos tipos de pesticidas que se hayan utilizado» indica una mujer sin identificar.

Las habitaciones no escapan. Ambientadores y difusores de aromas que producen combustiones químicas. Y el enemigo del descanso: cargadores y enchufes al lado de la cama. «Siempre va a emitir una radiación electromagnética» advierte José Miguel Rodríguez.

Todavía queda una estancia: el baño. «El champú, gel de ducha en pequeñas cantidades a lo largo del tiempo, nos pueden ir provocando problemas» (ahora sí se identifica a la mujer mediante un rótulo), Gabriela Vázquez, coordinadora de Ecologistas en Acción.

Fin de la prueba en el Día del Medioambiente, hemos encontrado más de 10 sustancias contaminantes sin llegar a poner un pie en la calle.

¿Qué es el periodismo gilipollas? Pues dice Luis Alfonso que es «ése que da cualquier tontería por cierta -desde las capacidades adivinatorias del pulpo Paul hasta las posesiones demoniacas- y no hace ninguna comprobación porque la realidad nunca ha de estropear una buena historia». Como científicos, entiendo que también se  debe aplicar esta máxima a los periodistas, lo primero que debemos comprobar es la fuente. Y es que ¿acaso la Fundación para la Salud Geoambiental no es una fuente fiable? Basta una simple búsqueda en Google (no vamos a complicarnos) para percibir que algo huele raro en esa fundación. Hace años, en 2013, el propio Luis Alfonso hablaba de Geosanix, ahora reconvertida en Fundación aunque, anteriormente, en 2011, Mauricio-José Schwarz en su blog «El retorno de los charlatanes», ya hablaba de Silver Salud y de la saturación de empresas, fundaciones y movimientos en la calle Principe de Vergara 36, 6º de Madrid. Con los años, parece que se han mudado a una nueva ubicación, a la calle Corazón de María 80, Local B, también en Madrid). En 2016, Rocío P. Benavente (@galatea128) escribió en El Confidencial el artículo «El círculo del miedo: el negocio de las enfermedades falsas y sus falsas curas» en el que también hablaba de todo este entramado.

Entramado formado por la Fundación para la Salud Geoambiental, la Fundación Vivo Sano, Lo Mejor de MiEscuelas sin WiFi, Hogar sin tóxicos o Vive sin Radón que son algunos de los ejemplos de webs, fundaciones, campañas o movimientos que promueven desde este grupo, que Schwarz englobaba en el grupo Silver Salud y donde encontraremos colaboradores como Equisalud, ¿recuerdas? los fabricantes de las pastillas antirradiación o Natursanix, empresa que vende productos de Equisalud y toda clase de pseudoremedios, pseudoreguladores, remedios ortomoleculares (aquí no hace falta poner el prefijo pseudo, va implícito en el concepto), brebajes y potingues que, casualmente, también tiene su domicilio en la calle Corazón de María 80, local B, u otras «empresas comprometidas«. Por cierto que me voy a permitir poner como «fuente fiable de información» la noticia (aquí) de la creación de la Fundación para la Salud Geoambiental que recogió el portal pseudocientífico DSalud en 2011. Es toda una declaración de intenciones suficiente como para que, el periodista menos espabilado de la redacción, se preguntara si sería una buena idea regalar 2 minutos de publicidad a esta fundación para recordar convenientemente el Día Mundial del Medioambiente en el telediario nacional del mediodía. Miedo a las radiaciones, a los químicos, geobiología (en fin) y radiestesia (en fin, en fin, zahoríes a mí a estas alturas) y, más recientemente, promotores de coaching y cursos de autoayuda y todo lo que suene «ching», «chang» o «chung». Sí, esta moda absurda que @migueldeloni explica muy bien en este tuit: «El coaching hace mucho daño Antonio (@antoniomaestre). Muy peligroso y extendido en las empresas. Por un lado te culpabiliza y por otro te hace mirar el lado de bueno de cobrar 3€/hora. Arma de destrucción masiva contra clase obrera«.

¿Acaso el director de la fundación, José Miguel Rodríguez, no es un experto en medioambiente? La propia web de la fundación dice que es «técnico en salud ambiental, técnico analista en salud geoambiental, experto contaminación por campos electromagnéticos, master en marketing y dirección comercial, cursó estudios de ingeniería técnica en la escuela industrial de Barcelona, maestro industrial en mecánica y electricidad». No voy a hacer un análisis muy exhaustivo de su currículum, pero de todos los títulos, el de FP en mecánica y electricidad o el máster en marketing (no se sabe dónde) son los únicos que me transmiten alguna credibilidad pues los de técnico en salud ambiental o analista de salud geoambiental o experto en contaminación por campos electromagnéticos, mire usted, pero no los quiero ni para el mejor de los presidentes autonómicos… aunque como todo político que se precie, tiene «estudios de ingeniería técnica» (no se dice cuál) en Barcelona (no se indica qué universidad)… Fin de la cita. ¿Acaso no hay expertos en medioambiente en este país, facultades de Ciencias Ambientales, Físicos de la Atmósfera, médicos especialistas en Salud Pública o Epidemiólogos que puedan hablar del Día Mundial del Medioambiente sin decir que los «difusores de aromas producen combustiones químicas» (sic) y obviando el terrible problema de la contaminación atmosférica, que la OMS estima que casusa 7 millones de muertes prematuras al año? ¿Acaso es comparable el barniz de una mesa o el peligro del champú con esta contaminación atmosférica, con el cambio climático o la destrucción de los ecosistemas? ¿No podrían haber recordado las especies más amenazadas de la Península Ibérica o la contaminación de nuestros ríos y costas? No, han recurrido a un esssperto en «salud geoambiental», título que no existe, para aprovechar el Día Mundial del Medioambiente y concienciar a la población diciendo que el elemento más contaminante y peligroso de nuestra casa no es el aire contaminado que entra por las ventanas sino el router WiFi.

No voy a entrar a discutir cuestiones de quimiofobia que dejaré a mis compañeros y amigos José López Nicolás (@scientiaJMLN) y María José Ruiz (@mariajoseruizg), si es que tienen ganas, y me centraré en las dos referencias que se hacen al tema que nos ocupa en este blog: los campos electromagnéticos (en rojo en la transcripción de la noticia). La verdad es que, por suerte o por desgracia, no dicen demasiado de routers, inalámbricos o cargadores, pero dicen lo suficiente. Lanzan un mensaje breve y claro para promover el miedo que pretenden difundir y que alimenta su negocio (si es que existe al ser una fundación sin ánimo de lucro, del resto de entidades en Corazón de María 80, no sabemos). No se dice explícitamente que la radiación electromagnética sea, o pudiera ser, peligrosa para la Salud, pero no hace falta. Sólo decir que emiten radiación 24 horas, que ésta, nada más y nada menos, que «sale al exterior» (sic) o que son los «enemigos del descanso» es suficiente para alimentar ese miedo basado en desconocimiento. No, ni los routers WiFi, ni los móviles, ni las antenas de telefonía son peligrosas para la Salud, como tampoco dormir al lado del teléfono móvil o del cargador hará que descansemos peor, lo diga un esssperto en salud geoambiental o aunque lo diga la mismísima Policía Nacional, en un tuit que siguen sin borrar (difundiendo bulos):

Que al telediario de La Sexta Noticias le hayan colado un gol de este calibre, en el telediario del mediodía, debería ser suficiente como para que el director tuviera más de dos palabras con los responsables del reportaje. Pero que no se agobien demasiado, es una de las estrategias del grupo, recientemente se lo colaron aunque un poco menos gordo, a la Cadena Ser donde el esssperto José Miguel Rodríguez se permitía cuestionar el último informe (de abril de 2017) del Comité Científico en Radiofrecuencias y Salud (CCARS). Pero que en el Día Mundial del Medioambiente la noticia haya sido este reportaje pseudocientífico, con información sesgada o directamente falsa, promovida por una fundación que se define como «sin ánimo de lucro» pero que me permito cuestionar al pasarme por la calle Corazón de María 80, no es de periodismo gilipollas. Que en un momento en el que la destrucción de ecosistemas, la contaminación atmosférica, el cambio climático, que están cambiando irreversiblemente nuestro planeta y que no hacemos demasiado (nada) para pararlo, la noticia para concienciar o alertar a la población y a los políticos sea que vivimos con químicos y radiaciones en casa, no es  de periodismo gilipollas. Es, simplemente, de idiotas.