¿Qué tendrán que ver los cojones pa’comer trigo?

Escuché este dicho por primera vez a mi llegada a Albacete hace 17 años. Tardé en entender su significado. De otras expresiones como «samugo», «alampao» o «¡ea!» ya hablo otro día. Pero, ¿este blog no era de antenas y wifis y cáncer y demás? Sí, sí, ya voy.

Variante de esta expresión es esta otra más conocida: «¿qué tendrá que ver la velocidad con el tocino?». Aunque el refrán de los cojones (y el trigo) tiene un matiz importante que comentaré más adelante. Lo que me contaron en su día es que esta expresión surge de una conversación, ficticia seguramente, entre un agricultor y un ganadero:

– ¡Eeeeeeeh! ¡que tu vaca se está comiendo mi trigo!
– No es una vaca, es un toro.
– ¿Y que tienen que ver los cojones pa’comer trigo?

El matiz de la expresión es importante y la diferencia sustancialmente de la de la velocidad y el tocino, pues se dice cuando alguien hace una puntualización innecesaria, absurda o irrelevante. En el caso del ganadero y el agricultor, este último lo que quiere es que dejen de comerse el trigo.

¿Y todo esto a qué viene en www.radiandando.es? Voy. Esta mañana me han enviado el siguiente mensaje por Whatsapp:

Tras su lectura, no he pensado en la velocidad ni en el tocino sino que me ha venido a la cabeza los cojones del toro y el trigo. Porque la clave del mensaje, que debemos apagar los móviles por nuestra seguridad, es innecesaria, absurda e irrelevante. ¿Qué tendrán que ver los rayos cósmicos con los efectos sobre la salud de la radiación emitida por los teléfonos móviles. Este hoax o bulo tiene ya unos años. He encontrado algún desmentido en clara aplicación de la Ley de Brandolini, allá por 2015.

No, el objetivo de esta publicación de hoy en www.radiandando.es no es desmentir o explicar esta chorrada, sino que me pareció interesante aprovechar este mensaje de Whatsapp, puesto que habla de radiación de móviles, para llamar la atención de la falta de espíritu crítico de quien lo envía y de quien lo reenvía y de quien lo reenvía y de quien lo reenvía… Todos ellos consiguen crear una cadena, difícil de romper. Quiero creer que quien lo envía no lo piensa. Imaginó que podría ser cierto y se animó a distribuirlo entre todos sus contactos «por si acaso». No se ha parado a analizar su contenido, no se lo ha cuestionado, no busca información, ahora que la tenemos en la palma de nuestra mano, para confirmar si es cierto. No le voy a pedir demasiada profundidad y que se entere de qué son los rayos cósmicos o de por qué la afirmación de la relación con los móviles y la posibilidad de causar «un daño terrible» es absurda. Una recomendación básica a la hora de publicar o compartir información es pensar, es «THINK»: is it True? is it Helpful? Is it Inspiring? Is is Necessary? Is is Kind? Si el mensaje o contenidos que queremos compartir no responde «sí» a estas preguntas, no lo compartas. Si además, utilizas el mensaje para aprender algo nuevo, entonces, bienvenido a www.radiandando.es.

Una lectura atenta del mensaje y de los datos facilitados, nos demostrarán sin demasiado esfuerzo, que no tiene credibilidad ninguna. Es tan, tan, tan importante que promovamos el espíritu crítico, que pensé que este mensaje de Whatsapp podría ser una buena forma.

Como todo bulo, pide que se reenvíe a la familia y a amigos. Lo siguiente que nos debe llamar la atención es que para inferirle cierta fiabilidad, se recurre a fuentes fiables. Nada más y nada menos que, a la televisión de Singapur, dónde imagino que habrá, lo mismo, más de una cadena. Bueno, también está la NASA y la BBC, pero imagino que estas ya son de segunda estando la televisión de Singapur.

Otro dato que debería llamarnos la atención, es la hora anunciada a la que ocurrirá el evento, ¿a escala global? Seguro que has visto eso de UTC o GTM cuando se da una hora de algo que ocurrirá en todo el mundo. No voy a entrar en detalles, pero recuerda que en Canarias, aunque estemos viviendo el mismo momento, allí es una hora menos. Así que indicar que el terrible evento ocurrirá entre las 00:30 y las 03:30 sin indicar de dónde, es como recordarte que no debes perder el tren, ese que debes coger en agosto. Podríamos suponer que esa hora es la de España o ¿será la de Singapur? ¿acaso no podría ser la hora quien recibe el mensaje y ya está? o, mejor, una hora inventada. Me inclino por esto último.

Los rayos cósmicos son radiación electromagnética extremadamente energética que provienen del espacio exterior (14 órdenes de magnitud más energéticos que la radiación del móvil, esto es 100.000.000.000.000 más). Esta radiación alcanza a la Tierra constantemente, pero tenemos una atmósfera, mientras dure, maravillosa que nos protege. Siempre pensamos en que la atmósfera nos protege ante la radiación ultravioleta (gracias capa de ozono), pero nos protege de muchas otras cosas más, por ejemplo, de que nuestro planeta se enfríe. Gracias al efecto invernadero, la Tierra mantiene las condiciones óptimas para la vida (y subiendo).

Por tanto, a medida que ascendemos, al tener menos capa protectora sobre nosotros, la exposición a esta radiación es cada vez mayor. Cuando volamos en avión o subimos a una montaña estaremos más expuestos que a nivel del mar. Imagina la radiación cósmica que reciben satélites y astronautas en sus naves o dando paseos espaciales. Esta radiación es la responsable de las auroras boreales (en el hemisferio norte) y de auroras australes (en el hemisferio sur) que ocurren fundamentalmente entre septiembre y marzo en el primer caso y entre marzo y septiembre en el segundo. Se producen por la interacción de la radiación cósmica proveniente del Sol y el campo magnético terrestre, la magnetosfera y la ionosfera. La posición relativa y la orientación de la Tierra a lo largo de su traslación en su viaje anual alrededor del Sol cambia y, por tanto, el momento en que la incidencia de estos rayos hace que este precioso espectáculo se produzca (ver imagen que ilustra este post).

Vuelvo al mensaje del Whatsapp que me enrollo. Que haya un incremento de radiación cósmica es algo frecuente. Una tormenta solar incrementa esta radiación cósmica o viento solar de partículas muy energéticas pero su impacto en superficie será pequeño. En ocasiones, estas tormentas solares interfieren con los satélites y, por tanto, con las comunicaciones y sistemas de geoposicionamiento. En 2003, aunque estos servicios no estaban tan desarrollados como ahora, una tormenta solar generó serios problemas, obligando a reorientar los satélites con el fin de minimizar los daños.

Supongamos que se va a producir una terrible explosión en el Sol que expulsará una gran cantidad de material al espacio y que llegará a la Tierra. Me pregunto: ¿por qué interaccionará con la radiación de los móviles? Vale que pueda cargarse algún satélite, interferir de alguna manera con las comunicaciones, pero ahí a interaccionar y producir terribles efectos dañinos, hay un salto bastante importante. Es algo que no tiene explicación. No obstante el texto es genial: «Los rayos cósmicos pasarán cerca de la Tierra. Así que por favor apague su teléfono celular». ¿Partículas altamente energéticas llegarán a la Tierra y yo debo preocuparme por apagar «el celular» 3 horas esta madrugada? Lo de «celular» ya nos indica que el mensaje, de Albacete, Albacete, podría no provenir y, por tanto, si es de, pongamos, Iberoamérica, debería dudar o preguntarme por la hora del suceso, curiosamente de noche, cuando la radiación cósmica proveniente del Sol será mínima pues estaremos a la sombra de nuestro planeta debidamente protegidos.

Voy terminando (con el ladrillo-frase del post, coge aire). En el supuesto de que la radiación cósmica fuera elevadísima, que alguna vez pasa, y que ésta llegara a los móviles que cargamos por las noches en nuestras mesillas (¡corred insensatos!), no interactuaría produciendo una especie de generador cósmico o, mejor, cuántico, de resonancia energética interdimensional (cuando me entra la verborrea pseudocientífica, me quedo solo), capaz de provocar ningún daño terrible en tu cuerpo. ¡Qué tendrán que ver los cojones pa’comer trigo!

En conclusión, antes de enviar masivamente un mensaje, piensa, lee y razona, analízalo con espíritu crítico. Si además buscas información y, encima, aprendes algo, mejor. Pero ante la duda, no lo reenvíes.