Las medidas de California para que tu smartphone no te mate

El pasado 13 de diciembre, el Departamento de Salud Pública de California, Estados Unidos (CDPH por sus siglas en inglés), publicó una breve guía titulada: “Cómo reducir la exposición a la energía de radiofrecuencia de teléfonos celulares” (en inglés aquí). Gracias a Twitter, en particular a @g_dacosta, tuve conocimiento de su publicación a través del portal Andro4All que recogía la noticia el pasado 27 de diciembre, donde se citaba como fuente la noticia publicada por CBS News el 18 que, a su vez, hacía referencia a la información publicada por CBS Sacramento el día 13.

El título de este post lo he tomado de la noticia de Andro4All cuyo autor es Ricardo Aguilar (@Rika_Andro4all) porque me llamó la atención que la publicación de una guía para reducir la exposición a la radiación procedente de los teléfonos móviles, acabara inspirando la frase “medidas de California para que tu smartphone no te mate”, evocando en mi mente aquello de “no dejes que la realidad, te arruine un buen titular”. No obstante, ese titular ha desaparecido y se ha matizado un poco, ahora dice “Cómo evitar que te afecte negativamente la radiación de tu móvil“.

  

Bueno, hagamos una lectura crítica y calmada de la guía antes de que la noticia salte a todos los medios nacionales e internacionales y se líe parda. Por suerte a estas alturas, si no lo ha hecho ya, lo mismo hay suerte y no difunde a lo bestia, pero por si acaso. Pues me sorprende que todos los portales como Electrosensibles, Plataforma Estatal contra la Contaminación Electromagnética, Instituto Internacional de la Melatonina, Ecohabitar, CEM Electrosensibilidad, el blog de Miguel Jara, DSalud, Fundación para la Salud Geoambiental, Ecodiario, Electro y Químico Sensibles por el Derecho a la Salud, SQMcomocurarse, Asociación Independiente para Defender la Salud (frente a CEM), Mundonuevo, Cuerpomente, etc. no hayan dicho ya que “California admite los riesgos de la telefonía móvil e insta a reducir la exposición personal a CEM”, aunque, como demostraré a continuación no es exactamente así.

En la nota de prensa y en la propia guía del CDPH se indica que “Algunos científicos y autoridades de salud pública creen que la energía de RF puede afectar la salud” explicando que “aunque la comunidad científica no ha llegado a un consenso sobre los riesgos del uso del teléfono celular, la investigación sugiere que el uso a largo plazo puede afectar la salud“. Espera, espera, espera… ¿Un organismos público del que depende la Salud Pública de un estado como California publica una guía porque hay científicos que “creen” y sobre la base de una falta de consenso científico? Querría saber qué dirán sobre el té de la tetera de Russell. En la guía se dice que “el uso prolongado y frecuente de teléfonos celulares puede estar relacionado con ciertos tipos de cáncer y otros efectos de la salud, como:

• Cáncer cerebral y tumores del nervio acústico y las glándulas salivales.
• Conteo bajo de esperma y esperma inactiva o menos móvil.
• Dolores de cabeza, efectos sobre el aprendizaje y la memoria, la audición, el comportamiento y el sueño”.

E insisten en que “estos estudios no establecen un vínculo definitivamente. Sin embargo, los científicos no están de acuerdo si los teléfonos celulares causan problemas de salud y qué tan grandes serían los riesgos“.

Así que me sorprendió mucho que un organimo como el CDPH lanzara una llamada de alarma por creencias y sin consenso científico, parece una irresposnabilidad pues, si bien las revisiones sistemáticas más recientes relativas a estos aspectos que se indican en la guía concluyen lo contrario (ver sección ¿Falta información?) e incluso la web de la OMS, que se cita en la propia guía, indica que no hay evidencias, ésta se edita, según ellos, para orientar a aquellas personas que, añado yo, sin motivo, quieran reducir su exposición a radiofrecuencia.

Entre las recomendaciones hay dos que me llaman mucho la atención:

  1. No duerma con el teléfono cerca. A pesar de que su emisión en los momentos de inactividad es muy reducida y la exposición media nocturna es generalmente muy baja.
  2. No use escudos antiradiación. Esta es muy interesante pues alertan del uso de esas fundas que dicen apantallan la radiación pues lo que consiguen, si acaso, es el efecto contrario y por tanto se trata de un fraude (aportan incluso enlaces sobre este posible timo).

Por tanto, por decirlo de alguna manera, la guía da una de cal y otra de arena. Por un lado dice que no hay evidencia sólida ni consenso científico (lo cual no es del todo correcto), por otro alerta sobre posibles riesgos no demostrados, y por otro lado, proporciona métodos para reducir la exposición que, sin duda, conseguirán, reducción, aunque innecesaria, a los niveles de exposición habituales (para una revisión reciente léase Sagar et al., 2017). ¿Qué está pasando? Es raro que no quieras alarmar, al tiempo que dices que hay efectos sobre la salud, insistes en varias ocasiones que no están demostrados, pero sugieres que se reduzca la exposición…

¿Qué conseguirán en cualquier caso? Pues creo que, sin duda, alarmar a la sociedad e inducir malinterpretaciones como la que recojo en el título de este post o la publicación de noticias como las recogidas en CBS News. En ellas se hace un refrito de todas las cuestiones alarmantes relativas a los teléfonos móviles, alimentando el miedo y sin destacar debidamente que todas ellas, no se fundamentan en evidencias concluyentes. Así, en estas publicaciones, se insiste en la clasificación de la radiación de los móviles como posibles cancerígenos (grupo 2B, como siempre olvidando explicar qué quiere decir eso y sin decir que en ese grupo está al café y los encurtidos) o se usan estudios “in vitro” para obtener interpretaciones “in vivo”.

Una vez activada la alerta magufa, me puse a investigar un poco. En las noticias de CBS citan al Dr. Joel M. Moskowitz de la School of Public Health de Berkeley. He buscado en JCR y está especializado en estudios sobre el tabaco pero no tiene publicaciones sobre campos electromagnéticos de radiofrecuencia (CEM-RF). Entonces ¿por qué lo citan? Pues es el responsable del lanzamiento de la guía ¿por qué? porque demandó al Estado de California por no publicar los borradores que tenían de una guía como ésta desde hace tiempo (probablemente fueron cautos al no tener evidencia científica contundente para larzar tal alarma). Así, en marzo de 2017, la Corte Suprema de Sacramento le dio la razón a Moskowitz y condenó al CDPH a publicar la guía. Él dice que el objetivo no es alarmar, que fue justo lo que el CDPH argumentó en el juicio para no publicarla, dada la falta de evidencia concluyente. La postura de Moskowitz es que “la Ciencia está evolucionando” y, por tanto, la gente debe estar informada. No obstante, no es cierto. La Ciencia no ha cambiado su posicionamiento pues, entre otros, la Comisión Federal de Comunicaciones (CFC) o la Food and Drugs Administration (FDA) supervisan periódicamente la investigación científica sin que haya nuevos indicios o pruebas de esa posible relación, por lo que un cambio o una alerta así es innecesario y poco recomendable.

Entonces, ¿no tendrá Moskowitz algún interés especial en difundir miedo aunque diga que el objetivo es el contrario? Pues bien, Moskowitz mantiene el, muy activo, blog “Electromagnetic Radiation Safety” en el que, entre otras muchas cosas, hace recuento del impacto de su victoria legal con más de 47 países y más de 100 reseñas de la publicación de esta guía, incluidos sites en España (como EcoAvant o MundoOculto). En el blog, cita otra guía similar publicada en 2005 por el Departamente de Salud Pública de Connecticut, pero en este caso las afirmaciones que contiene son mucho más agresivas, con mucho menos cuidado y sin los matices que incluye la de California y, sin duda, extremadamente alarmantes y peligrosas y, sobre todo, sin evidencia científica que los sustente. Pero, acabáramos… Moskowitz aparece como codirector/cofundador, junto a Elisabeth Kelley y Martin Blank, de la web www.EMFScientist.org. ¿Te suenan ya estos nombres? la primera participó en la “declaración científica internacional de Madrid” que promovió Bardasano, el asesor de DSalud, mientras que el segundo es el editor de la revista no indexada en JCR, Pathophysiology, que publicó en un special issue, el muy cuestionable informe Bioinitiative a pesar de las críticas de parcialidad y falta de rigor. Moskowitz, en su web, defiende el informe Bioinitiative atacando vehementemente a quien lo critica y, periódicamente, publica frases como “Radio frequency radiation should be classified as “carcinogenic to humans” (Group 1)“, que es el grupo en el que está el tabaco y el alcohol, usando como fuente fiable que justifique dicha afirmación, el propio informe Bioinitiative, ¿no es flipante? Se vuelve a cerrar otro círculo.

Con todo esto, ¿qué puedo decir? Pues que las consecuencias, intereses y ramificacionesdetrás del informe Bioinitiative son mucho mayores de lo que podríamos pensar. La guía de Connecticut y, ahora, la de California por orden judicial y con muchos matices que justifican ese doble enfoque, probablemente por las reticencias lógicas a su publicación, tienen un claro interés alarmista. Pretenden infundir miedo en una población ya, de por sí, temerosa por todo lo que se publica sobre este tema. Y hasta ahora, tanto el informe Bioinitiative, la declaración “científica internacional” de Madrid de Bardasano o esta nueva guía tienen un hilo conductor común: la falta de rigor científico a la hora de llegar a conclusiones, usando las mismas fuentes cuestionables y mezclando resultados “in vitro” con extrapolaciones “in vivo”, a pesar de los valores habituales a los que se encuentra expuesta la población. Ambas guías, parecen haber sido promovidas por un grupo de personas que, o bien plantean serias dudas sobre su independencia o no son científicos de reconocido prestigio en campo que nos ocupa. Así que no sé si el objetivo es alimentar empresas como Sage Living (la empresa de la hija impulsora del informe Bioinitiative), buscan notoriedad pública, o qué, pero el caso es que están organizados, son muchos y la Ciencia, realmente, les importa poco.

Declaración Científica Internacional de Madrid: dime de qué presumes y te diré de lo que careces.

El pasado 27 de septiembre de 2017, la Fundación Europea de Bioelectromagnetismo y Ciencias de la Salud (FEBCCS), presentó en el Salón de Actos de la Real Academina Nacional de Medicina (RANM) de Madrid, la Declaración Científica Internacional sobre Campos Electromagnéticos (CEM). En esta declaración se insta a “que las Administraciones Públicas, tanto a nivel estatal, regional, autonómico y municipal apliquen de forma inmediata la Resolución 1815 del Consejo de Europa trasladándola a sus normativas propias” con el fin de “tomar de inmediato medidas en defensa de la salud de las personas expuestas a los campos electromagnéticos artificiales“. La Declaración se realizó tras el desarrollo de una jornada en la quevse presentaron diversas ponencias sobre los efectos de campos electromagnéticos de radiofrecuencia (CEM-RF), a cargo de, entre otros, expertos de la talla de José Luis Bardasano, Emilio Mayayo, Elisabeth Kelley, Olle Johansson, Darío Acuña o Jesús A. Fernández-Tresguerres quienes avalaron la Declaración.

¿Todo correcto? Parece que sí. Un marco científico de prestigio, la RANM, que acoge una declaración “internacional” y “científica” avalada por varios catedráticos de la Universidad Pública española y un par de “expertos” extranjeros. Pero tiremos un poco del hilo y veamos qué hay y quiénes están detrás de esta “declaración científica internacional”.

Empecemos por la sede. ¿La RANM apoyaba la declaración? No. Sólo prestaron el espacio, al parecer, sin conocer el contenido de la jornada ni de la declaración e incluso se plantearon cancelar el evento. Ese mismo día, a través de su Twitter, indicaron que “la Junta Directiva ha rechazado la declaración que se pretendía difundir en el evento: Campos electromagnéticos artificiales y salud“. El gerente de la RANM, Francisco Fernández, declaró a “Redacción Médica” que había “sido un asunto que no se había valorado bien y un error por parte de la Academia, que no debería haber permitido este acto“. Desconozco si finalmente el Secretario de la RANM, Luis Pablo Rodríguez Rodríguez, inauguró la jornada dando la bienvenida a los asistentes tal y como estaba previsto en el programa.

Sigamos. ¿Qué es o quiénes forman la Fundación Europea de Bioelectromagnetismo y Ciencias de la Salud (FEBCCS) promotora de la Declaración? Pues poco se puede saber a través de Internet. Si bien el dominio www.febccs.org fue registrado por José Luis Bardasano en 2006, no existe web. La dirección de contacto que aparece en el registro es la calle Fray Ceferino Gonzalez, 17 de Madrid.

Una búsqueda en Google nos remitirá a una Página en Facebook en la que no hay mucha información: otra dirección postal, diferente a la del registro del dominio (esta vez en la calle Unión 10, también en Madrid), un correo electrónico (vitosadia@gmail.com) y un número de teléfono móvil (659454935). He visto fundaciones, ya no europeas como ésta, sino más modestas, de ámbito interestelar por ejemplo, con páginas en WordPress bastante aparentes, pero ésta, ni eso. En la descripción de dicha fanpage se indica que la Fundación está formada por un “equipo científico de catedráticos en medicina, doctores y médicos, ingenieros físicos y biólogos” y, sin más información, destacan que han desarrollado dos “importantes investigaciones”: el proyecto SaveWave y el uso de técnicas de terapia transcranealcon voluntarios que sufren enfermedades neurodegenerativas […] hasta conseguir desarrollar un circuito electromagnético de baja frecuencia que a modo de gorro o casquete se coloca en la cabeza del enfermo, sincronizando su intensidad mediante frecuencias regulables manipulado clinicamente“. Si alguien me puede explicar qué quiere decir la última frase, se lo agradeceré… No se da información sobre los fines, estatutos, junta directiva, etc. ni se proporcionan referencias bibliográficas ni nada parecido que acredite los resultados de sus “dos importantes investigaciones”. La actividad de la página es extremadamente escasa y muy irregular: sólo algunos textos e imágenes (por cierto protegidas con marca de agua, tomadas del banco de imágenes www.123rf.com) y un enlace a un vídeo de una conferencia sobre el “par biomagnético” (resumiendo: curar cualquier enfermedad con dos imanes) en la Universidad Pablo Olavide de Sevilla, que debería mirárselo. Lo que más me llama la atención es que entre mayo de 2016 y octubre de 2017 no se produce ninguna publicación, no hay nada, ni siquiera en diferido, sobre la declaración “científica internacional” del 27 se septiembre. El arte del/la community manager que lleve las redes de la Fundación es tal, que el 12 de octubre de este año, enlaza una entrevista a Bardasano publicada por la Asociación Vida Sana de noviembre de 2015.

¿Y qué es eso del “SaveWave”? A ver cómo lo explico sin que suene demasiado ridículo: es una pegatina que, según ellos, se pone en el teléfono móvil atenuando o limitando su radiación sin interferir con la calidad de la señal o la cobertura. ¿Una estafa? Yo creo que no, si acaso el nuevo detector de idiotas Power Balance 2.0, pero, ¿tú qué crees? No hay mucha información en la Web, a pesar de ser una de las principales aportaciones de la FEBCCS, salvo que se presentó en sociedad por el propio catedrático Bardasano (ver reportaje Eureka de El Mundo o la polémica en Ser Consumidor). Iba a ahorrarme el comentario sobre el nombre de la criatura, pero no puedo, yo habría puesto una “f” en vez de una “v” en “save”; es lo que tiene usar el traductor de Google. He intentado comprar una, pero en la dirección de correo (savewave.protector@gmail.com, aunque realmente en todas partes aparece como “.es”) y en el teléfono para adquirirlo (el de la propia FEBCCS), no contestan. Además, aunque en las instrucciones aparece como patentado, el registro fue denegado el 13 de junio de 2012 en virtud del artículo 31.4 de la Ley 11/1986 de Patentes que dice que se “denegará total o parcialmente la solicitud si se estima que el objeto no es patentable o que subsisten defectos que no hubieren sido debidamente subsanados“… menos mal que en la Oficina de Patentes hay gente que sabe un poco, bastante, de Física.

Por cierto, a mis alumnos les enseño en primero de Medicina la importancia de las fuentes de información científica, que no deben fiarse ni de blogs (como éste), ni de la prensa, ni de fundaciones, pues una fundación no es garantía de seriedad, fiabilidad científica ni nada que se le parezca (evitaré poner ejemplos aquí pues yo vivo bastante sano). El teléfono sigue sin contestar y en la dirección de Madrid, a través de Google Street View, no se aprecia nada que indique la existencia de una oficina o algo parecido, más allá de una Academia de Música en el bajo). Por cierto que en el sello de la FEBCCS, que figura al final de la Declaración, se indica que la sede está en la calle Tutor, 11… al cartero lo deben tener loco.

El correo electrónico parece pertenecer a Victoria Sáez Díaz, quien según su perfil de Google+, sí de Google+ pues el de Facebook tiene aun menos información, es la “directora adjunta y jefa de prensa de la FEBCCS” (imagino que responsable de la página de Facebook de la Fundación), es licenciada en Ciencias Políticas y Ciencias de la Información. Su perfil de YouTube es una clara declaración de intereses que no comentaré aquí. Su nombre aparece asociado al de José Luis Bardasano en cursos de la Universidad de Alcalá como éste cuyo programa está todavía accesible desde la web www.electrosensibilidad.es, también está disponible aquí, en la web www.aguavitalymas.es (empresa que vende dispositivos revitalizadores de agua para, según ellos, “reducir los efectos de las radiaciones electromagnéticas“) y, también, en esta otra web de terapias naturales y biomagnetismo, www.anuna.es. Bien, el teléfono de contacto de la Fundación parece ser el de la propia Victoria pues así se indica en los programas de los cursos enlazados anteriormente. Pero debo ser serio, el hecho de que este tipo de webs enlacen cursos organizados por la Universidad de Alcalá de Henares, en los que Victoria aparece como codirectora, aunque no encuentro que tenga una relación contractual con la UAH o con ninguna otra, no quiere decir nada ¿verdad?

Llegamos a un punto importante; probablemente debería haber empezado por el principal promotor de la Declaración: el presidente de la FEBCCS, el Dr. José Luis Bardasano, información que, como he dicho anteriormente, no está en la página de Facebook. Licenciado en Medicina y Doctor en Biología, además de Licenciado en Bellas Artes, es catedrático de Anatomía en la Universidad de Alcalá de Henares y “experto en electromagnetismo médico y medioambiental“. Encontré por casualidad, en esta conferencia organizada por “Divulgadores del Misterio” que, además, es miembro de la Sociedad Española de Parapsicología. En Web of Science tiene un índice h de 8 y no ha publicado nada en revistas del JCR desde 2011, siendo sus tres últimos trabajos de 2001, 2004 y, como decía, el último de 2011. Web of Science y JCR (Journal Citation Reports), para quien no lo sepa, es el portal de referencia en cuanto a calidad científica, nos guste o no. Pero una de las cuestiones que más me llaman la atención y me indignan como profesor de la Universidad, en particular de una Facultad de Medicina, es que Bardasano figura como miembro del comité asesor de la revista DSalud. En ella, entre otras cosas, se niega la existencia del virus del SIDA, se alerta sobre el peligro de los fármacos al tiempo que se alientan terapias alternativas, denuncian el “abuso” de radioterapia en la cura del cáncer, alertan de los riesgos de los CEM-RF, defienden la ya más que demostrada inexistente relación entre vacunas y autismo alimentando a los movimientos antivacunas, defienden también la figura del creador, condenado por varios crímines, de la terrorífica “nueva medicina germánica”, u ofrecen, directamente, la cura del cáncer. ¿Es posible que un profesor de una Universidad Pública asesore a esta publicación que ha sido denunciada, junto a otras muchas, por la Organización Médica Colegial?

En la jornada participaron, entre otros, Elizabeth Kelley, directora de www.EMFscientist.org junto con Martin Blank. No entraré en detalles sobre esta organización aquí, quizá en otra publicación futura, pero si leíste el post sobre Bioinitiative lo mismo recuerdas el apellido Blank, pues es el editor de la revista que publicó el pseudoinforme. Otro nombre que a lo mejor te suena de ese post anterior es el de Olle Johansson, quien también colaboró en el Informe Bioinitiative y quien  actualmente contesta a su correo mediante una respuesta automática en la que indica que: “The activities at The Experimental Dermatology Unit soon will cease – by November 15, 2017 – due to lack of monetary resources“. Por cierto, Johansson también figura como asesor de la revista DSalud. ¿Casualidad?

También llama la atención que en la Declaración Científica Internacional no se indica quién la suscribe más allá, entiendo yo, de los 12 participantes en la jornada (contando al propio Bardasano, a Kelly y a Johansson), y que no haya sido promovida por ninguna Sociedad Científica Europea como la BEMS o la EBEA. Entre los participantes no hay ningún investigador de reconocido prestigio en el ámbito de la exposición personal a CEM como Röösli, Joseph, Martens, Samaras, Aerts, Bolte, etc.

Más cosas soprendentes. La Declaración no está disponible en otra web más que en la de Ecologistas en Acción, aquí (o al menos yo no la he encontrado en otro sitio). Pero es que una búsqueda en Google por “declaración científica internacional de madrid” revelará que los sites que se hacen eco de la misma son: Plataforma Estatal contra la Contaminación Electromagnética, Instituto Internacional de la Melatonina, Ecohabitar, Asociación de Vecinos de Valdebernardo de Zaragoza, Mindalia Televisión (ahora vuelvo con esto), CEM Electrosensibilidad, Blog de Miguel Jara, DSalud, Ecodiario, Electro y Químico Sensibles por el Derecho a la Salud, SQMcomocurarse, Blog del Centro Quiropráctivo Allard, Asociación Independiente para Defender la Salud (frente a CEM), Mundonuevo, Centro de Integración para las Terapias Alternativas, Sociedad Ecuatoriana de Medicina Biológica, Cuerpomente y poco más. ¿Llamativo? Pero algo que me llama profundamente la atención es que todas las ponencias están disponibles en el canal de Mindalia Televisión. De verdad, no es broma. Para quien no conozca este canal que cuenta con más de 580.000 suscriptores, sólo decir que tienen vídeos de Enrique de Vicente, Pedro Amorós, Txumari Alfaro, Odile Fernández, Nicolás Olea o del mismísimo Josep Pamies, entre otros y otras figuras.

Hasta ahora no he dicho nada del contenido de la Declaración Científica Internacional de Madrid, pero, ¿hace falta? La presencia de la FEBCCS y del propio Bardasano, el asesor de DSalud junto a Johansson, deberían ser suficientes para no tomarse en serio una cosa así. Pero bueno, lleguemos hasta el final.

Para ir terminando este larguísimo post, que ya empieza a aburrirme hasta a mi, que  soy capaz de aburrir a las ovejas, comentaré brevemente su contenido. Comienza indicando que los científicos que la suscriben avalan lo que en ella se dice. Pero, como he indicado antes, ¿quiénes son esos científicos? si suponemos que se refiere a los participantes en la jornada, como ya he indicado, ninguno tiene un recorrido científico destacable en el ámbito que nos ocupa. En cuanto al contenido, la Declaración que todos los dispositivos eléctricos que nos rodean “generan una situación indiscutible de impacto en la salud pública“, al parecer avalada por “numerosas publicaciones científicas recientes” sin indicar cuáles. Añade que los límites establecidos por la Comisión Internacional para la Protección ante Radiaciones No Ionizantes (ICNIRP) deben revisarse. Estos límites fueron establecidos en 1998 y no han sido modificados desde entonces, pues se establecieron basándose en los niveles a los cuales se producen efectos térmicos y la evidencia no ha cambiado. En la Declaración se insta a revisar esos límites, no por evidencias científicas sino, por lo recogido en la Resolución 1815 del Consejo de Europa. Esta resolución no es una resolución científica, sino política, y no ha sido avalada por sociedades científicas como las anteriormente citadas BEMS o EBEA. Y, ¿sabes qué informe cita la Declaración para establecer límites más bajos? ¡No lo acertarás! ¡El Informe Bioinitiative! ¡Bingo! Sí, la Declaración Científica Internacional de Madrid usa como límites de exposición los recogidos en el informe Bioinitiative, admitiendo sin más que son “valores que damos por buenos” pues imagino que quien la ha redactado, no ha leído mi post anterior.

En conclusión. La Declaración Científica Internacional de Madrid, tiene poco de “internacional” y nada de “científica”. Para su elaboración no hubo debate científico y sus premisas estaban establecidas de antemano, además no aporta ninguna evidencia científica relevante que justifique su contenido, conclusiones o recomendaciones. Sí se produjo en Madrid pero con el consiguiente enfado de la RANM por la utilización de su sede. La FEBCCS, promotora de la Declaración, no es una sociedad científica ni parece tener una mínima entidad que avale o justifique la Declaración. El desacreditado director de la FEBCCS y principal promotor de la Declaración, el Prof. Bardasano, no es un referente científico internacional en el campo sino, más bien, lo contrario.

Tras leer el párrafo anterior, ¿piensas que este post era necesario? Yo creo que no, pero me sirve para introducir un serio problema en la difusión y divulgación del conocimiento científico: el aval que algunos científicos, profesores de universidad, dan a este tipo de mamarrachadas. Me refiero al daño que, en mi opinión, hacen a la Ciencia y a la Universidad Pública. ¿Qué lleva a apoyar estas cosas a catedráticos como José Luis Bardasano, al catedrático de Anatomía Patológica de la Universidad Rovira i Virgili, Emilio Mayayo (capaz de decir que el cáncer se produce también por radiaciones no ioniozandes y que su efecto es acumulativo), al catedrático de Fisiología y Endocrinología Experimental de la Universidad Complutense de Madrid, Jesús A. Fernández-Tresguerres Hernández-Gil, Académico de número de la RANM, (quien afirma que la contaminación lumínica puede producir cáncer) o al catedrático de Fisiología de la Universidad de Granada, Darío Acuña (quien vincula exposición a CEM-RF con más de 30 enfermedades o síntomas incluyendo el aborto o el cáncer)? No es mi intención cercenar su libertad de expresión o de cátedra, ni mucho menos el debate científico; pero sí a cuestionarlos si esa libertad se ejerce sin un mínimo rigor científico (cualquiera de las ponencias dan una idea) y de manera irresponsable pues alimenta un grave problema en la era de la infoxicación, de la mentira (postverdad para los millenials), del cuñarcado, pues dan alas y argumentos a movimientos anti y pseudocientíficos. Basta repasar las webs que han enlazado o se han hecho eco de la Declaración o las webs con las que colaboran o a las que asesoran, desde las que se generan miedos infundados y ayudan a confundir lo que es Ciencia y lo que no, haciendo que el Principio de Brandolini, o The Bullshit Asymmetry, pase de uno a más de dos o tres órdenes de magnitud:

PD: El teléfono de la FEBCCS sigue sin contestar, ahora salta un contestador de Orange… Toda la información aquí recogida aparece en las páginas enlazadas. Es increíble todo lo que hay en Internet…