Declaración Científica Internacional de Madrid: dime de qué presumes y te diré de lo que careces.

El pasado 27 de septiembre de 2017, la Fundación Europea de Bioelectromagnetismo y Ciencias de la Salud (FEBCCS), presentó en el Salón de Actos de la Real Academina Nacional de Medicina (RANM) de Madrid, la Declaración Científica Internacional sobre Campos Electromagnéticos (CEM). En esta declaración se insta a “que las Administraciones Públicas, tanto a nivel estatal, regional, autonómico y municipal apliquen de forma inmediata la Resolución 1815 del Consejo de Europa trasladándola a sus normativas propias” con el fin de “tomar de inmediato medidas en defensa de la salud de las personas expuestas a los campos electromagnéticos artificiales“. La Declaración se realizó tras el desarrollo de una jornada en la quevse presentaron diversas ponencias sobre los efectos de campos electromagnéticos de radiofrecuencia (CEM-RF), a cargo de, entre otros, expertos de la talla de José Luis Bardasano, Emilio Mayayo, Elisabeth Kelley, Olle Johansson, Darío Acuña o Jesús A. Fernández-Tresguerres quienes avalaron la Declaración.

¿Todo correcto? Parece que sí. Un marco científico de prestigio, la RANM, que acoge una declaración “internacional” y “científica” avalada por varios catedráticos de la Universidad Pública española y un par de “expertos” extranjeros. Pero tiremos un poco del hilo y veamos qué hay y quiénes están detrás de esta “declaración científica internacional”.

Empecemos por la sede. ¿La RANM apoyaba la declaración? No. Sólo prestaron el espacio, al parecer, sin conocer el contenido de la jornada ni de la declaración e incluso se plantearon cancelar el evento. Ese mismo día, a través de su Twitter, indicaron que “la Junta Directiva ha rechazado la declaración que se pretendía difundir en el evento: Campos electromagnéticos artificiales y salud“. El gerente de la RANM, Francisco Fernández, declaró a “Redacción Médica” que había “sido un asunto que no se había valorado bien y un error por parte de la Academia, que no debería haber permitido este acto“. Desconozco si finalmente el Secretario de la RANM, Luis Pablo Rodríguez Rodríguez, inauguró la jornada dando la bienvenida a los asistentes tal y como estaba previsto en el programa.

Sigamos. ¿Qué es o quiénes forman la Fundación Europea de Bioelectromagnetismo y Ciencias de la Salud (FEBCCS) promotora de la Declaración? Pues poco se puede saber a través de Internet. Si bien el dominio www.febccs.org fue registrado por José Luis Bardasano en 2006, no existe web. La dirección de contacto que aparece en el registro es la calle Fray Ceferino Gonzalez, 17 de Madrid.

Una búsqueda en Google nos remitirá a una Página en Facebook en la que no hay mucha información: otra dirección postal, diferente a la del registro del dominio (esta vez en la calle Unión 10, también en Madrid), un correo electrónico (vitosadia@gmail.com) y un número de teléfono móvil (659454935). He visto fundaciones, ya no europeas como ésta, sino más modestas, de ámbito interestelar por ejemplo, con páginas en WordPress bastante aparentes, pero ésta, ni eso. En la descripción de dicha fanpage se indica que la Fundación está formada por un “equipo científico de catedráticos en medicina, doctores y médicos, ingenieros físicos y biólogos” y, sin más información, destacan que han desarrollado dos “importantes investigaciones”: el proyecto SaveWave y el uso de técnicas de terapia transcranealcon voluntarios que sufren enfermedades neurodegenerativas […] hasta conseguir desarrollar un circuito electromagnético de baja frecuencia que a modo de gorro o casquete se coloca en la cabeza del enfermo, sincronizando su intensidad mediante frecuencias regulables manipulado clinicamente“. Si alguien me puede explicar qué quiere decir la última frase, se lo agradeceré… No se da información sobre los fines, estatutos, junta directiva, etc. ni se proporcionan referencias bibliográficas ni nada parecido que acredite los resultados de sus “dos importantes investigaciones”. La actividad de la página es extremadamente escasa y muy irregular: sólo algunos textos e imágenes (por cierto protegidas con marca de agua, tomadas del banco de imágenes www.123rf.com) y un enlace a un vídeo de una conferencia sobre el “par biomagnético” (resumiendo: curar cualquier enfermedad con dos imanes) en la Universidad Pablo Olavide de Sevilla, que debería mirárselo. Lo que más me llama la atención es que entre mayo de 2016 y octubre de 2017 no se produce ninguna publicación, no hay nada, ni siquiera en diferido, sobre la declaración “científica internacional” del 27 se septiembre. El arte del/la community manager que lleve las redes de la Fundación es tal, que el 12 de octubre de este año, enlaza una entrevista a Bardasano publicada por la Asociación Vida Sana de noviembre de 2015.

¿Y qué es eso del “SaveWave”? A ver cómo lo explico sin que suene demasiado ridículo: es una pegatina que, según ellos, se pone en el teléfono móvil atenuando o limitando su radiación sin interferir con la calidad de la señal o la cobertura. ¿Una estafa? Yo creo que no, si acaso el nuevo detector de idiotas Power Balance 2.0, pero, ¿tú qué crees? No hay mucha información en la Web, a pesar de ser una de las principales aportaciones de la FEBCCS, salvo que se presentó en sociedad por el propio catedrático Bardasano (ver reportaje Eureka de El Mundo o la polémica en Ser Consumidor). Iba a ahorrarme el comentario sobre el nombre de la criatura, pero no puedo, yo habría puesto una “f” en vez de una “v” en “save”; es lo que tiene usar el traductor de Google. He intentado comprar una, pero en la dirección de correo (savewave.protector@gmail.com, aunque realmente en todas partes aparece como “.es”) y en el teléfono para adquirirlo (el de la propia FEBCCS), no contestan. Además, aunque en las instrucciones aparece como patentado, el registro fue denegado el 13 de junio de 2012 en virtud del artículo 31.4 de la Ley 11/1986 de Patentes que dice que se “denegará total o parcialmente la solicitud si se estima que el objeto no es patentable o que subsisten defectos que no hubieren sido debidamente subsanados“… menos mal que en la Oficina de Patentes hay gente que sabe un poco, bastante, de Física.

Por cierto, a mis alumnos les enseño en primero de Medicina la importancia de las fuentes de información científica, que no deben fiarse ni de blogs (como éste), ni de la prensa, ni de fundaciones, pues una fundación no es garantía de seriedad, fiabilidad científica ni nada que se le parezca (evitaré poner ejemplos aquí pues yo vivo bastante sano). El teléfono sigue sin contestar y en la dirección de Madrid, a través de Google Street View, no se aprecia nada que indique la existencia de una oficina o algo parecido, más allá de una Academia de Música en el bajo). Por cierto que en el sello de la FEBCCS, que figura al final de la Declaración, se indica que la sede está en la calle Tutor, 11… al cartero lo deben tener loco.

El correo electrónico parece pertenecer a Victoria Sáez Díaz, quien según su perfil de Google+, sí de Google+ pues el de Facebook tiene aun menos información, es la “directora adjunta y jefa de prensa de la FEBCCS” (imagino que responsable de la página de Facebook de la Fundación), es licenciada en Ciencias Políticas y Ciencias de la Información. Su perfil de YouTube es una clara declaración de intereses que no comentaré aquí. Su nombre aparece asociado al de José Luis Bardasano en cursos de la Universidad de Alcalá como éste cuyo programa está todavía accesible desde la web www.electrosensibilidad.es, también está disponible aquí, en la web www.aguavitalymas.es (empresa que vende dispositivos revitalizadores de agua para, según ellos, “reducir los efectos de las radiaciones electromagnéticas“) y, también, en esta otra web de terapias naturales y biomagnetismo, www.anuna.es. Bien, el teléfono de contacto de la Fundación parece ser el de la propia Victoria pues así se indica en los programas de los cursos enlazados anteriormente. Pero debo ser serio, el hecho de que este tipo de webs enlacen cursos organizados por la Universidad de Alcalá de Henares, en los que Victoria aparece como codirectora, aunque no encuentro que tenga una relación contractual con la UAH o con ninguna otra, no quiere decir nada ¿verdad?

Llegamos a un punto importante; probablemente debería haber empezado por el principal promotor de la Declaración: el presidente de la FEBCCS, el Dr. José Luis Bardasano, información que, como he dicho anteriormente, no está en la página de Facebook. Licenciado en Medicina y Doctor en Biología, además de Licenciado en Bellas Artes, es catedrático de Anatomía en la Universidad de Alcalá de Henares y “experto en electromagnetismo médico y medioambiental“. Encontré por casualidad, en esta conferencia organizada por “Divulgadores del Misterio” que, además, es miembro de la Sociedad Española de Parapsicología. En Web of Science tiene un índice h de 8 y no ha publicado nada en revistas del JCR desde 2011, siendo sus tres últimos trabajos de 2001, 2004 y, como decía, el último de 2011. Web of Science y JCR (Journal Citation Reports), para quien no lo sepa, es el portal de referencia en cuanto a calidad científica, nos guste o no. Pero una de las cuestiones que más me llaman la atención y me indignan como profesor de la Universidad, en particular de una Facultad de Medicina, es que Bardasano figura como miembro del comité asesor de la revista DSalud. En ella, entre otras cosas, se niega la existencia del virus del SIDA, se alerta sobre el peligro de los fármacos al tiempo que se alientan terapias alternativas, denuncian el “abuso” de radioterapia en la cura del cáncer, alertan de los riesgos de los CEM-RF, defienden la ya más que demostrada inexistente relación entre vacunas y autismo alimentando a los movimientos antivacunas, defienden también la figura del creador, condenado por varios crímines, de la terrorífica “nueva medicina germánica”, u ofrecen, directamente, la cura del cáncer. ¿Es posible que un profesor de una Universidad Pública asesore a esta publicación que ha sido denunciada, junto a otras muchas, por la Organización Médica Colegial?

En la jornada participaron, entre otros, Elizabeth Kelley, directora de www.EMFscientist.org junto con Martin Blank. No entraré en detalles sobre esta organización aquí, quizá en otra publicación futura, pero si leíste el post sobre Bioinitiative lo mismo recuerdas el apellido Blank, pues es el editor de la revista que publicó el pseudoinforme. Otro nombre que a lo mejor te suena de ese post anterior es el de Olle Johansson, quien también colaboró en el Informe Bioinitiative y quien  actualmente contesta a su correo mediante una respuesta automática en la que indica que: “The activities at The Experimental Dermatology Unit soon will cease – by November 15, 2017 – due to lack of monetary resources“. Por cierto, Johansson también figura como asesor de la revista DSalud. ¿Casualidad?

También llama la atención que en la Declaración Científica Internacional no se indica quién la suscribe más allá, entiendo yo, de los 12 participantes en la jornada (contando al propio Bardasano, a Kelly y a Johansson), y que no haya sido promovida por ninguna Sociedad Científica Europea como la BEMS o la EBEA. Entre los participantes no hay ningún investigador de reconocido prestigio en el ámbito de la exposición personal a CEM como Röösli, Joseph, Martens, Samaras, Aerts, Bolte, etc.

Más cosas soprendentes. La Declaración no está disponible en otra web más que en la de Ecologistas en Acción, aquí (o al menos yo no la he encontrado en otro sitio). Pero es que una búsqueda en Google por “declaración científica internacional de madrid” revelará que los sites que se hacen eco de la misma son: Plataforma Estatal contra la Contaminación Electromagnética, Instituto Internacional de la Melatonina, Ecohabitar, Asociación de Vecinos de Valdebernardo de Zaragoza, Mindalia Televisión (ahora vuelvo con esto), CEM Electrosensibilidad, Blog de Miguel Jara, DSalud, Ecodiario, Electro y Químico Sensibles por el Derecho a la Salud, SQMcomocurarse, Blog del Centro Quiropráctivo Allard, Asociación Independiente para Defender la Salud (frente a CEM), Mundonuevo, Centro de Integración para las Terapias Alternativas, Sociedad Ecuatoriana de Medicina Biológica, Cuerpomente y poco más. ¿Llamativo? Pero algo que me llama profundamente la atención es que todas las ponencias están disponibles en el canal de Mindalia Televisión. De verdad, no es broma. Para quien no conozca este canal que cuenta con más de 580.000 suscriptores, sólo decir que tienen vídeos de Enrique de Vicente, Pedro Amorós, Txumari Alfaro, Odile Fernández, Nicolás Olea o del mismísimo Josep Pamies, entre otros y otras figuras.

Hasta ahora no he dicho nada del contenido de la Declaración Científica Internacional de Madrid, pero, ¿hace falta? La presencia de la FEBCCS y del propio Bardasano, el asesor de DSalud junto a Johansson, deberían ser suficientes para no tomarse en serio una cosa así. Pero bueno, lleguemos hasta el final.

Para ir terminando este larguísimo post, que ya empieza a aburrirme hasta a mi, que  soy capaz de aburrir a las ovejas, comentaré brevemente su contenido. Comienza indicando que los científicos que la suscriben avalan lo que en ella se dice. Pero, como he indicado antes, ¿quiénes son esos científicos? si suponemos que se refiere a los participantes en la jornada, como ya he indicado, ninguno tiene un recorrido científico destacable en el ámbito que nos ocupa. En cuanto al contenido, la Declaración que todos los dispositivos eléctricos que nos rodean “generan una situación indiscutible de impacto en la salud pública“, al parecer avalada por “numerosas publicaciones científicas recientes” sin indicar cuáles. Añade que los límites establecidos por la Comisión Internacional para la Protección ante Radiaciones No Ionizantes (ICNIRP) deben revisarse. Estos límites fueron establecidos en 1998 y no han sido modificados desde entonces, pues se establecieron basándose en los niveles a los cuales se producen efectos térmicos y la evidencia no ha cambiado. En la Declaración se insta a revisar esos límites, no por evidencias científicas sino, por lo recogido en la Resolución 1815 del Consejo de Europa. Esta resolución no es una resolución científica, sino política, y no ha sido avalada por sociedades científicas como las anteriormente citadas BEMS o EBEA. Y, ¿sabes qué informe cita la Declaración para establecer límites más bajos? ¡No lo acertarás! ¡El Informe Bioinitiative! ¡Bingo! Sí, la Declaración Científica Internacional de Madrid usa como límites de exposición los recogidos en el informe Bioinitiative, admitiendo sin más que son “valores que damos por buenos” pues imagino que quien la ha redactado, no ha leído mi post anterior.

En conclusión. La Declaración Científica Internacional de Madrid, tiene poco de “internacional” y nada de “científica”. Para su elaboración no hubo debate científico y sus premisas estaban establecidas de antemano, además no aporta ninguna evidencia científica relevante que justifique su contenido, conclusiones o recomendaciones. Sí se produjo en Madrid pero con el consiguiente enfado de la RANM por la utilización de su sede. La FEBCCS, promotora de la Declaración, no es una sociedad científica ni parece tener una mínima entidad que avale o justifique la Declaración. El desacreditado director de la FEBCCS y principal promotor de la Declaración, el Prof. Bardasano, no es un referente científico internacional en el campo sino, más bien, lo contrario.

Tras leer el párrafo anterior, ¿piensas que este post era necesario? Yo creo que no, pero me sirve para introducir un serio problema en la difusión y divulgación del conocimiento científico: el aval que algunos científicos, profesores de universidad, dan a este tipo de mamarrachadas. Me refiero al daño que, en mi opinión, hacen a la Ciencia y a la Universidad Pública. ¿Qué lleva a apoyar estas cosas a catedráticos como José Luis Bardasano, al catedrático de Anatomía Patológica de la Universidad Rovira i Virgili, Emilio Mayayo (capaz de decir que el cáncer se produce también por radiaciones no ioniozandes y que su efecto es acumulativo), al catedrático de Fisiología y Endocrinología Experimental de la Universidad Complutense de Madrid, Jesús A. Fernández-Tresguerres Hernández-Gil, Académico de número de la RANM, (quien afirma que la contaminación lumínica puede producir cáncer) o al catedrático de Fisiología de la Universidad de Granada, Darío Acuña (quien vincula exposición a CEM-RF con más de 30 enfermedades o síntomas incluyendo el aborto o el cáncer)? No es mi intención cercenar su libertad de expresión o de cátedra, ni mucho menos el debate científico; pero sí a cuestionarlos si esa libertad se ejerce sin un mínimo rigor científico (cualquiera de las ponencias dan una idea) y de manera irresponsable pues alimenta un grave problema en la era de la infoxicación, de la mentira (postverdad para los millenials), del cuñarcado, pues dan alas y argumentos a movimientos anti y pseudocientíficos. Basta repasar las webs que han enlazado o se han hecho eco de la Declaración o las webs con las que colaboran o a las que asesoran, desde las que se generan miedos infundados y ayudan a confundir lo que es Ciencia y lo que no, haciendo que el Principio de Brandolini, o The Bullshit Asymmetry, pase de uno a más de dos o tres órdenes de magnitud:

PD: El teléfono de la FEBCCS sigue sin contestar, ahora salta un contestador de Orange… Toda la información aquí recogida aparece en las páginas enlazadas. Es increíble todo lo que hay en Internet…

Bioiniciative: cuando un informe parece científico pero no lo es

El “Informe Bioinitiative” es una referencia recurrente cuando se quiere cuestionar la  siguiente afirmación, que forma parte de la presentación de este blog: “a día de hoy a los niveles habituales, no existe evidencia científica que demuestre una relación entre Salud y campos electromagnéticos de radiofrecuencia (CEM-RF)“. Es la biblia de los movimientos antiantenas, de las organizaciones de hipersensibles, de abogados que defienden a “afectados”, de empresas que venden servicios, equipos de medida y supuestos productos de protección ante CEM-RF, etc. Pero, ¿qué es y quién está detrás de ese informe que infunde más garantías y credibilidad que, por ejemplo, los textos y revisiones científicas de la Organización Mundial de la Salud? ¡Allá vamos! Dije en la presentación del blog que intentaría hacer aportaciones de unas 500 palabras, pero verás que, para extrenar el blog, me he extendido a más de las 2000 pues el tema, creo que lo requiere. ¡Ánimo con la lectura!

Bioinitiative suena bien, además su web con un “.org” da sensación de seriedad… aunque eso no nos debe condicionar pues cualquiera puede registrar un dominio “.org”, “.info” o un “.es” como es el caso de “www.radiandando.es”. A mis alumnos de primero de Medicina les digo que la información en Internet, por definición, no es fiable, salvo que provenga de organismos de reconocido prestigio, organismos oficiales, centros de investigación, etc. Así que la primera pregunta que debemos hacernos es ¿qué o quiénes son Bioinitiative? ¿Son científicamente fiables? En su web se presentan como “A rationale for biologically-based public exposure standards for electromagnetic fields (ELF and RF)” algo así como “justificación con base biológica para los estándares de exposición a campos electromagnéticos de muy baja frecuencia y de radiofrecuencia”. Empezamos regular, pues su punto de partida es sugerir que los límites de exposición a campos electromagnéticos se fijan sin una base biológica (y científica). Esto es falso, por lo que su “razón fundamental” se asienta en una premisa muy peligrosa: sugerir que los límites no se han establecido atendiendo a criterios científicos (y biológicos), en este caso, por la autoridad internacional competente, la ICNIRP (Comisión internacional para la protección ante radiaciones no ionizantes). Así la primera cuestión es rápida: entonces, ¿de acuerdo a qué criterios se han fijado los límites internacionales actuales? ¿económicos? ¿intereses de las empresas? La respuesta es sencilla y puede comprobarse leyendo las directrices publicadas en Health Physics en 1998 por la ICNIRP. El lector más “escéptico” irá encontrando más preguntas que respuestas como ¿acaso nos podemos fiar de la ICNIRP? ¿No habrá elaborado esa guía al dictado de las multinacionales? ¿De 1998? ¿Acaso no está obsoleta? Bien, estas preguntas dan para un post propio y espero poder ir dando respuesta en próximas entregas.

Ahora, volvamos a Bioinitiative. Partimos de una premisa, dejémoslo por ahora en, cuestionable, pero sigamos con la pregunta principal: ¿Quiénes son? Pues en su web dicen que en el último informe han colaborado 29 titulados, aunque autores del mismo sólo 14 para un total de 24 capítulos (no me salen las cuentas), de 10 países (Suecia, Estados Unidos, India, Italia, Grecia, Canadá, Dinamarca, Austria, Eslovenia y Rusia) con diferentes grados de formación, muchos relacionados con la medicina. Llama la atención que no hay referentes científicos de Reino Unido, Alemania, Francia, Holanda, Bélgica, Suiza o España que son, a día de hoy, las principales potencias en lo que a exposición personal a CEM-RF se refiere. Desde 2013, la web recoge el segundo informe, actualizando el primero de 2007, en el que, según ellos, revisan la evidencia disponible sobre posibles riesgos sobre la Salud de las nuevas tecnologías inalámbricas. Ambos informes han sido codirigidos por Cindy Sage (de Sage Associates) y David O’Carpenter (de la Universidad de Albany en Nueva York). Sobre Cindy se indica que es miembro de la Sociedad de Bioelectromagnetismo (BEMS), como también lo soy yo (ambos también los somos de la European Bioelectromagnetics Association, EBEA). Cindy no tiene una formación específica en Física o Medicina, salvo un “M.A.” que se debe referir a “Master in Arts, tampoco encuentro más información en su ficha privada de BEMS que, por cierto, está en blanco. No obstante, tiene 5 contribuciones indexadas en JCR (índice de referencia de calidad científica) de los que sólo uno de 2007 es un artículo científico (que firma con Olle Johansson, investigador del Instituto Karoliska que recientemente ha cesado su actividad por falta de recursos económicos, y con S. Amy Sage que no figura en ningún otro artículo científico a pesar de aparecer como “investigadora asociada en USA” sin centro de adcripción en el primer informe Bioinitiativede 2007) y el resto son “comments” o “replys”. Cindy es copropietaria, junto a su hermano Orrin, doctor en Geología, de la empresa Sage Associates, una consultora de servicios medioambientales en California. Pero lo más llamativo es que, a pesar de que en el informe se afirma que una de las grandes fortalezas del mismo es que es independiente de gobiernos, empresas, asociaciones profesionales o sociedades ancladas en viejos estándares, no se declara ningún conflicto de intereses. A lo mejor Cindy Sage no tiene ningún conflicto de intereses que declarar, pues no aparece en la web de otra empresa llamada “Sage Living“, cuya fundadora es una joven Stephanie Kerst quien no parece tener relación con Cindy. ¿O sí lo podría tener? Buscando un poquito puedes encuentrar que Stephanie, en su perfil de Facebook, indica que es fundadora de Sage Living y que su nombre completo es Stephanie Sager Kerst. Como diría mi último magufo preferido ¿Sager? ¿casualidad?. Al menos no es curioso. Casualmente Cindy y Stephanie son amigas en Facebook aunque no puedo confirmar que se trate de madre e hija… En la web de Sage Living no se da mucha información acerca de la empresa pero en su sección “sobre nosotros” donde te redirigen a este artículo en la revista Sunset, dejan claro a qué se dedican: irradiar miedo, miedo a los CEM-RF, a las WiFis, ofrecer “información fiable e independiente” y servicios para proteger tu vivienda sobre a los peligrosos CEM-RF. ¿Saben cuál es esa fuente de información fiable? No lo adivinarías en un millón de años: el informe Bioinitiative que ¿hizo su madre? Llámame conspiranoico, pero si parece un pato, tiene dos patas como un pato, pico como un pato, dos ojos como un pato y vuela como un pato, no es un perro. En “Sage Living” dan recomendaciones de salud, además de alertar de los peligros de las WiFis en colegios, imagino que gracias a la fiable “información científica existente” y que detallan en el “Summary for the public and conclusions” que ¿quién lo escribió? Sí, Cindy Sage. Pero se curan, nunca mejor dicho, en salud indicando que “The content provided by Sage Living is for informational purposes only and is not intended as health or medical advice. Please consult your personal physician before making any lifestyle changes. The responsibility for the consequences of your use of any advice or suggestion offered on this website lies not with Sage Living“. Vaya, parece que esas evidencias tan científicas y tan independientes ¿podrían traer problemas?

No quiero caer en una falacia “ad hominem” pero entenderá el lector que si vamos a tratar sobre temas científicos, qué menos le puedo pedir al autor de una fuente como este Informe Bioinitiative, que tenga una experiencia y formación adecuadas, además de garantizar una cacareada independencia e inexistencia de conflicto de intereses. Pero bueno, seamos objetivos, está claro que los negocios de la hija, si es que lo es, no tienen por qué tener nada que ver con los intereses de la madre, si es que lo es.

Sigamos. El otro editor del informe es David O`Carpenter, que posee un amplísimo currículo científico y es editor de la revista “Reviews on Environmental Health” revista no indexada en JCR y que suele publicar artículos muy cuestionados como este de Johansson (colaborador de Sage y cuyo laboratorio, recientemente, el 15 de noviembre, han cesado su actividad por falta de fondos y no sé si tendrá que ver la selección de trabajos que aporta en su web oficial). No obstante, de O’Carpenter llama la atención publicaciones como “Excessive Exposure to Radiofrequency Electromagnetic Fields May Cause the Development of Electrohyperse” publicado en la revista “Alternative therapies in health and medicine” en 2014. En este vídeo queda clara cual es su postura acerca de los contadores de luz inteligentes relacionándo los CEM-RF con cáncer, hípersensibilidad, etc. Seguro que has visto este otro vídeo, bueno, pues hace años expliqué aquí por qué no era posible. Por cierto, que los movimientos anticontadores con los que colaboraba David, ya no tienen sus webs activas. Me he puesto en contacto con él, pero no he recibido respuesta todavía. *Actualización 11-12-17 a las 14:54. David O’Carpenter respondió a mi correo en el que le preguntaba si algún miembro del equipo tenía algún conflicto de intereses, si se cuenta con alguna fuente de financiación y si el informe se ha publicado en alguna revista científica. Las respuestas son: no, no pero tal vez C. Sage y sí, en Pathophysiology y en Reviews in Environmental Health obviando que el editor de la primera es miembro del grupo o que él es editor de la segunda. Además me llama la atención que dice “All of us were and are concerned that the national and international agencies distort the information related to health effects of EMFs“. No le he contestado más que un gracias por su respuesta, creo que entrar en debate sería infrutuoso.

Rebuscando en la web, he encontrado otro punto de unión entre David y Cindy en la web “Sage Reports Environmental Consultants“. El dominio está registrado a nombre de Cristopher Larson quien tiene un blog abandonado y no parece tener mucho que ver con Bioinitiative. También le he contactado y por ahora sólo me ha dicho que me pondrá en contacto con LA dueñA del dominio; espero su respuesta…

Volvamos al tema. El grupo de trabajo Bioinitiative nació en 2006, en el congreso anual de la Sociedad de Bioelectromagnetismo (BEMS) pero no cuenta con reconocimiento oficial por parte de BEMS. Este grupo acordó elaborar un informe sobre efectos biológicos de los campos electromagnéticos sobre la Salud. Dicho informe no se ha presentado ante la BEMS ni cuenta con su aval y, como veremos, ha recibido numerosas críticas por su falta de rigor científico. El informe de 2012 cuenta con 24 secciones, de las cuales “Ms. Sage” es autora o coautora de 9 junto a David O’Carpenter: las conclusiones, el sumario o la sección “Key scientific evidence and public health policy recommendations“. Tras los antecedentes de ambos coeditores ¿puedes pensar que estas secciones se han realizado de forma objetiva, imparcial y con una base científica fiable?

Por cierto, la web www.bioinitiative.org fue registrada el 9 de enero de 2007 por la propia Cindy Sage a nombre de su empresa “Sage Associates” y hasta el mail de contacto es el de su empresa: sage@silcom.com como puede comprobarse con un simple “whois”: https://www.whois.com/whois/bioinitiative.org.

El primer informe “Bioinitiative” se publicó en su web el 31 de agosto de 2007 sin ningún proceso de revisión por pares (ya explicaré qué es esto y por qué es tan importante, por ahora puedes leer algo aqui), aunque partes del informe se publicaron en un “special issue” de la revista Pathophysiology, revista no indexada en el JCR (ya indiqué que se trata de un índice de referencia de revistas científicas con un mínimo de calidad), cuyo editor, Martin Blank, es miembro del grupo de trabajo Bioinitiative. En enero de 2013 se publicó el segundo informe, una actualización de 2012.

Pero, ¿alguien de los movimientos antiantenas, hipersensibles, empresas especializadas en la protección ante CEM-RF o medida de exposición se ha leído las 1557 páginas del informe? Creo que puedo afirmar que ni los propios editores… Pero, ¿es un consenso científico internacional o algo parecido? Bueno, en el prefacio se dice que “La información y las conclusiones de cada capítulo son responsabilidad de los autores de ese capítulo”. Al tratarse de un informe tan tan fiable y serio, no parece muy adecuado que nadie del equipo se responsabilice de lo que dicen los demás, por lo que ellos mismos ponen de manifiesto que no se trata de ningún consenso científico y que,  por tanto, los capítulos más importantes de conclusiones o evidencias clave son responsabilidad de sus autores: O’Carpenter y Sage. Así, las visiones que se presentan y que pretender ser la base para la toma de decisiones políticas a nivel mundial con el fin de proteger a la sociedad, no parecen ser más que opiniones individuales de los autores. Una forma bastante curiosa de proceder al tratarse de un “informe científico” ¿no crees? El tono del informe es alarmista con numerosas apreciaciones subjetivas e, incluso, comentarios que reflejan opiniones personales como, por ejemplo (esta me encanta): Traditional scientific consensus and scientific method is but one contributor to deciding when to take public health action; rather, it is one of several voices that are important in determining when new actions are warranted to protect public health. Certainly it is important, but not the exclusive purview of scientists alone to determine for all of society when changes are in the public health interest and welfare of children“.

El informe, con un formato de los capítulos muy variado incluso entre aquellos elaborados por los mismos autores (en algunos casos hay figuras y tablas cortadas o títulos huérfanos lo que demuestra que no ha habido un trabajo de edición posterior), dice incluir 1.800 estudios recientes que demuestran una relación clara entre la exposición a CEM-RF y la Salud: fertilidad, desarrollo del feto, autismo, hípersensibilidad, genotoxicidad, tumores de cerebro, leucemia, Alzheimer, cáncer de mama, estrés, actividad neural, etc. En cualquier revisión sistemática, lo primero que se debe establecer es una metodología de trabajo, y más si se va a trabajar en paralelo o se pretende llegar a algún consenso. Esta metodología debe incluir, entre otras cosas, los criterios de búsqueda y los criterios de inclusión de los artículos. Es básico pero el Informe Bioinitiative no lo incluye. No se indica qué criterios de calidad se ha exigido a los 1.800 artículos que dicen haber incluido ni cómo se han localizado (ni palabras de búsqueda o bases de referencia). Así, se incluyen artículos que no han sido publicados mediante procesos de revisión por pares (peer-review que, insisto, ya contaré algún día qué es) o que han sido publicados en revistas de dudosa fiabilidad, muchas no indexadas en JCR (ya indiqué que, para bien o para mal, es un índice de calidad científica muy utilizado). Hay que esperar al capítulo 11 para encontrar una mínima sección de “material y método” con unos criterios de búsqueda. Pero no acaba aquí el despropósito científico, pues al no haber criterios de inclusión generales ni una pareja de editores que supervisen o pongan en común el trabajo de cada capítulo, se mezclan evidencias de experimentos in vivo con otras obtenidas in vitro, además, en muchos casos, las condiciones de laboratorio son difícilmente reproducibles o, cuanto menos, improbables o infrecuentes en la vida real. ¿Es esto importante? Pues bastante cuando las recomendaciones de salud para la población que pretender dar en el Informe se basan en resultados experimentales sobre células o animales y en condiciones de laboratorio difícilmente reproducibles en el mundo real. Imagina que pongo una neurona en una placa de petri en un medio de cultivo formado por alcohol metílico al 95%. Probablemente la célula muera al instante. ¿Podría extrapolar la experiencia? Esto es, ¿puedo a partir del resultado anterior decir que si sumerjo a una persona en una bañera en las mismas condiciones ésta morirá en pocos segundos? Pues la respuesta es evidente: No, no puedo decirlo pues extrapolar resultados experimentales “in vitro” es algo sumamente complejo, si se quiere hacer bien, claro. Pues este es el principal, y reiterado, error del informe, aparte de los ya comentados sobre metodología, forma de trabajo, falta de compromiso, dirección o coordinación, etc. Otro pequeño detalle es que el Informe de 2012 actualiza o corrige el de 2007, hasta el punto de encontrar el capítulo 13 en el que los cambios y correcciones ¡aparecen en rojo! ¿Nadie revisó el capítulo ni lo adaptó al nuevo informe?

Son muchos los gobiernos e instituciones que han cuestionado el Informe Bioinitiative. La parcialidad a la hora de elegir los estudios (como he indicado no se detallan los criterios de inclusión o búsqueda) dejando fuera aquellos que al parecer no convenían para el propósito del informe, no proporciona una visión objetiva y científica fiable del estado del tema. En la sección de esta web “¿Falta información?” encontrarás tres revisiones sistemáticas, publicadas en revistas fiables, por autores fiables, tras un proceso de revisión por pares, sobre efectos de los CEM-RF de las antenas de telefonía sobre la salud y sobre el bienestar, así como otro sobre cáncer de cerebro y terminales móviles que, aun no teniendo tanta prensa ni ser tan llamativos al no incluir ni la mitad de los estudios que incluye Bioinitiative, deberían hacerte pensar en qué información es científicamente fiable y cuál no.

En definitiva, en mi opinión la gran biblia de empresas, pseudomédicos, abogados, etc. que se forran a costa del pánico electromagnético deben estar felices de la penetración del Informe Bioinitiative en los movimientos antiantenas, ecologistas, asociaciones de afectados, hipersensibles, etc. Un informe con muchas referencias científicas, otras que no lo son no tanto, algunas serias, otras muy cuestionables. Un informe que no cumple con los mínimos de calidad, no cuenta con una metodología común para los diferentes capítulos, ni criterios de inclusión o búsqueda; una selección parcial e interesada de artículos que no ha sido revisada externamente por pares ni es fruto de un consenso científico. Un informe que recoge una serie de recomendaciones y conclusiones elaboradas por una persona que podría tener un conflicto de intereses no declarado y por un profesor cuyas opiniones parecen dejar claras cuáles son sus intenciones. No es de extrañar que infunda miedo, que alarme o haga pensar que ICNIRP nos engaña o que los científicos como yo estamos a sueldo de las empresas de telefonía, pues una lectura sucinta, sin los mínimos conocimientos ni un mínimo de espíritu crítico, infundirá el miedo suficiente para correr a comprar lo que haga falta para estar protegido ante los CEM-RF.